La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, amenazó ayer a la República Popular Democrática de Corea (RPDC) con utilizar la fuerza militar si insiste en su programa nuclear.

En una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad, convocada por Estados Unidos, Japón y Sudcorea, tras el lanzamiento por Pyongyang de un misil intercontinental, la diplomática acusó al país asiático de ‘promover la desestabilización y una escalada de las tensiones en la península coreana’.

‘Estados Unidos está preparado para el uso de sus amplias capacidades para defenderse a sí mismo y a sus aliados, a partir de su considerable fuerza militar’, dijo Haley en la reunión liderada por China, que preside el Consejo este mes.

La RPDC anunció la víspera que probó con éxito un cohete intercontinental del tipo Hwasong-14, acción que enmarca en su derecho a la defensa ante la hostilidad de Washington en la península, donde el Pentágono realiza maniobras sistemáticas y tiene desplegados a miles de efectivos, con capacidad nuclear.

Según Haley, su país acudiría a la fuerza si no queda otra alternativa, pero prefiere que las cosas no tomen ese rumbo.

La embajadora adelantó que en los próximos días Estados Unidos presentará una nueva resolución al Consejo de Seguridad para ‘colocar la respuesta internacional a un nivel proporcional a la escalada de las tensiones por Norcorea’.

‘Si estamos unidos, podremos cortarle al régimen norcoreano sus principales fuentes de ingreso en moneda dura. También podremos restringir el flujo de combustible para sus armas, incrementar las restricciones marítimas y hacer que los altos funcionarios rindan cuentas’, esgrimió.

Haley amenazó que si no se actúa en esa dirección, la respuesta será diferente.

El Consejo de Seguridad ha adoptado en los últimos años varias resoluciones promovidas por Estados Unidos, que prácticamente no dejan margen para más sanciones a la RPDC.

Pyongyang ha exigido en la ONU que se analice a fondo la legalidad de esas sanciones, así como la subordinación del Consejo a los intereses hegemónicos de Estados Unidos.