La política belicosa de Donald Trump respecto a Corea del Norte lo ha metido en un callejón sin salida, opina Piotr Akópov, columnista del diario Vzglyad.

El reciente lanzamiento de un misil balístico norcoreano ha provocado discusiones entre los expertos respecto a cuál sería su alcance real: unos aseguran que se trata de un misil de alcance medio, mientras que otros insisten en que Corea del Norte lanzó un misil balístico intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés) con un alcance de más de 5.500 kilómetros, capaz por lo tanto de llegar al territorio de EEUU.

«De todas maneras, si no ha sido este, será el siguiente lanzamiento el que confirme que Corea del Norte posee un ICBM», señala el autor.

El mero hecho de que Pyongyang haya conseguido culminar el desarrollo exitoso de este tipo de misil representa un elemento importantísimo con repercusiones en la política internacional, subraya Akópov.

El columnista recuerda que durante su discurso de Año Nuevo, el líder norcoreano, Kim Jong-un, prometió desarrollar un ICBM. Trump, por su parte, aseguró que esto «nunca pasaría».

«Pero ya ha pasado y el propio Trump se ha empujado hacia la línea detrás de la cual sus palabras se vuelven huecas», observa Akópov.

Según el autor, en los años 90, Corea del Norte sobrevivió en un contexto de caída del bloque socialista, malas cosechas y la presión de la entonces única potencia mundial: EEUU. Pyongyang sigue en pie tras haber permanecido durante muchos años bajo las sanciones internacionales, mientras que las negociaciones sobre la finalización del programa nuclear y de misiles norcoreano fueron suspendidas ya en la década pasada.

«Incluso un idiota entendería que no tiene sentido intimidar a Pyongyang», asegura el columnista.

Como presidente, Trump dio prioridad al problema de Corea del Norte y lo convirtió en el tema clave de su reunión con el presidente de China, Xi Jinping, recuerda el periodista. El mandatario estadounidense pidió a China ejercer presión sobre Corea del Norte a cambio de unas condiciones comerciales más favorables.

«Trump se enfadaba, escribía que arreglaría lo de Kim, enviaba sus portaviones a la región. No obstante, su objetivo verdadero era recibir concesiones por parte de China», opina Akópov.

El columnista subraya que «China se enteró del farol de Trump y pasó a actuar conjuntamente con Rusia».

En el Consejo de Seguridad de la ONU, el diplomático ruso Vladímir Safronkov presentó una propuesta ruso-china que prevé imponer una moratoria a los ensayos de armas nucleares y misiles balísticos norcoreanos, además de recomendar a EEUU y Corea del Sur abstenerse de realizar ejercicios militares conjuntos de envergadura en la región.

«Todo está muy claro: basta de escalar en la situación, es la hora de sentarse a la mesa de negociaciones. Moscú y Pekín se dirigen precisamente a EEUU, que debe renunciar a la retórica agresiva y provocativa respecto a Corea del Norte», subraya el columnista.

Asimismo, Akópov señala que en Corea del Sur llegó al poder un nuevo presidente, partidario del diálogo con Corea del Norte. Según el autor, Japón también quiere mejorar las relaciones con Rusia y China.

«Ha llegado el momento de aliviar la tensión. De hecho, Corea del Norte ha logrado lo que quería: ha demostrado al mundo que posee un ICBM. Es la hora de pasar a las negociaciones», opina el columnista.

De acuerdo con Akópov, el resultado ideal de estas negociaciones sería un acuerdo con garantías de no agresión firmado por EEUU y Corea del Norte, que daría lugar a la suspensión del programa nuclear y de misiles y de los ejercicios militares de EEUU en el sur de la península de Corea.

«El mero hecho de que den comienzo estas negociaciones sería un gran paso en la dirección correcta», asegura.

El columnista opina que si EEUU envía portaviones y sigue con sus maniobras, las posiciones del país norteamericano se debilitarán de cara a las próximas negociaciones, además de dañar a su reputación.

«Todo el mundo entiende que EEUU no va a desatar una nueva guerra de Corea, poniendo en peligro la vida de millones de coreanos y la de decenas de miles de sus propios soldados en Corea del Sur», subraya.

En este contexto, la única opción adecuada para Trump, según el autor, es aceptar la iniciativa ruso-china y reanudar las negociaciones a seis bandas, lo que «permitiría salvar la reputación del presidente de EEUU y pasar a abordar problemas realmente importantes con Putin y Xi Jinping, problemas de la agenda internacional y de la seguridad global».

«Corea del Norte se ha convertido en una potencia nuclear y balística. Este hecho lo deben reconocer todos los que realmente quieran solucionar el denominado problema de Corea y, en primer lugar, los estadounidenses, que con sus esfuerzos han contribuido a crearlo», concluye Piotr Akópov.

 

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