La policía reprimió ayer con gases lacrimógenos y cañones de agua a miles de manifestantes antiglobalización que salieron a las calles de Hamburgo, Alemania, donde hoy arranca la cumbre del G20, informaron agencias.

La policía decidió cargar contra la marcha de cerca de 12.000 personas, entre ellas al menos mil manifestantes vestidos de negro y con pasamontañas, muchos de los cuales lanzaron piedras, botellas y petardos contra los agentes.

Cerca de una hora después de que empezara la marcha, la policía alemana anunció en Twitter que los organizadores habían decidido desconvocarla y los manifestantes empezaron a dispersarse.

La policía decidió disolver la marcha –convocada con el lema “Welcome to Hell” (“Bienvenidos al infierno”)– cuando intentaba acercarse al centro de convenciones donde se celebrará la cumbre hoy y mañana.

La televisión internacional mostraba ayer cuando asistentes a la protesta intentaron superar el cerco policial, respondiendo los oficiales con represión.

Según Rusia Today, la Policía ha detenido a seis manifestantes por lanzar botellas contra los oficiales la tarde de ayer.

La protesta fue convocada por la autodenominada Alianza autónoma y anticapitalista y es una de las más importantes de las previstas en la ciudad coincidiendo con el G20.

La manifestación había empezado hacia las 19h30 (17h30 GMT) en el emblemático mercado del pescado de Hamburgo, en el centro de la ciudad, junto al río Elba.

La marcha, encabezada con una gran pancarta que pedía “pulverizar” el G20 (“Smash G20”), tenía el objetivo de rodear el centro de convenciones.

Mañana está prevista otra gran manifestación convocada por grupos de extrema izquierda.

Las autoridades, que habían estimado que se congregarían cerca de 8.000 manifestantes violentos, desplegaron en Hamburgo cerca de 20.000 policías venidos de toda Alemania como medida antiterrorista y para evitar la violencia de las cerca de 30 manifestaciones previstas durante la cumbre.

El pasado martes, la Policía ya había empleado cañones de agua para dispersar a una multitud que protestaba y confiscó cuchillos, bates de béisbol y presuntos dispositivos incendiarios en Hamburgo y sus inmediaciones. Entre los objetos incautados también había bastones, botellas y potes en los que se pretendería introducir líquido inflamable.