El llamamiento del Parlamento Europeo para que Turquía renuncie a la construcción de la central nuclear de Akkuyu con la participación de Rusia no tiene que ver con ningún peligro sísmico y solo está dictado por los intereses de la UE, sostiene el redactor jefe del portal AtomInfo, Alexandr Uvárov.

El Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre Turquía donde llama a Ankara a renunciar a la construcción de la central nuclear de Akkuyu.

Este documento, con carácter de recomendación que contó con el apoyo de 477 diputados, mientras 64 votaron en contra, indica que el solar donde se prevé edificar la central se encuentra en una zona sísmica, por lo que surgiría «un sustancial peligro tanto para Turquía como para toda la región del Mediterráneo».

Al comentarlo a Sputnik, Uvárov dijo que esta resolución «debe enfocarse a través del prisma de política y economía», agregando que «a la Unión Europea le parece peligroso cuanto no le surte provecho».

El proyecto de Akkuyu es el primero del mundo que se prevé realizar según el modelo BOO (build-own-operate, o construye-posee-explota), es decir que Rusia tras construir la central, será su propietaria y podrá explotarla.

«Los organismos supervisores turcos concedieron en 1976 la licencia para la construcción de una central nuclear en esta zona, el respectivo acuerdo intergubernamental ruso-turco se firmó en 2010, pero los diputados europeos sintieron preocupación solo ahora, cuando el proyecto empezó a avanzar», señaló.

También reveló que la central está proyectada para aguantar un terremoto de magnitud 9, mientras la fuerza máxima de sismos regionales es de magnitud 7.

El proyecto Akkuyu estipula la construcción de cuatro reactores nucleares VVER de generación 3+, de 1.200 MW cada uno, está previsto que la planta empiece a funcionar en abril de 2023.

Durante el foro Atomexpo 2017, celebrado en junio pasado en Moscú, la corporación rusa Rosatom firmó un acuerdo sobre las principales condiciones de participación de las compañías energéticas turcas Cengiz Holding, Kolin Insaat y Kalyon Isaat en el capital de la compañía Akkuyu Nükleer, encargada de realizar este proyecto.

El monto de la probable transacción no se da a conocer pero ya se anunció que sería la mayor inversión de compañías extranjeras en proyectos rusos que se realizarán en el extranjero y la mayor inversión privada en energía nuclear de los últimos 17 años.

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