El presidente ruso, Vladímir Putin, presentó a la Duma Estatal —la Cámara Baja del Parlamento— el protocolo sobre el acuerdo entre Rusia y Siria a propósito del grupo aéreo ruso desplegado en el país árabe. El medio Rossiyskaya Gazeta informa cuáles son los puntos clave del documento.

El acuerdo sobre el despliegue de pilotos militares rusos en Siria fue firmado en agosto de 2015. Este documento recoge los principios básicos que regulan la presencia de las tropas y profesionales rusos en el país.

En particular, el acuerdo estipula que tiene una validez de 49 años y se prolongará automáticamente durante 25 años más a no ser que «una de las partes del contrato informe a la otra por vías diplomáticas acerca de su deseo de abandonar el acuerdo un año antes de que expire«.

Tras la experiencia de las tropas sirias en el exterior se puso de manifiesto la necesidad de nuevas normativas. Dichas reglas fueron incluidas en el protocolo especial del acuerdo ruso-sirio, documento firmado en enero de 2017 que pronto tendrá que ser aprobado por los parlamentarios rusos.

El protocolo es bastante amplio y consta de 19 párrafos. Este documento aborda todos los detalles de la presencia rusa en Siria, incluidas traducciones y aclaraciones de los términos empleados por los militares rusos. Oficialmente, los integrantes de la agrupación rusa en el país árabe no solo son militares, sino que también hay profesionales vinculados con el despliegue que fueron enviados a Siria.

Damasco cedió a Moscú el derecho de usar gratuitamente la base aérea de Hmeymim y todos los bienes raíces ubicados en su territorio. De acuerdo con el tratado, Siria autorizó a los militares rusos a realizar cualquier tipo de reparación y obra de construcción en el recinto del aeródromo.

Sin embargo, una vez las tropas rusas se retiren de la base aérea, el control sobre toda la infraestructura pasará a manos de las autoridades locales. Dicho esto, Rusia también tiene derecho a llevarse todos los bienes muebles presentes en la instalación a su territorio en caso de que el Gobierno ruso no decida entregárselos a sus colegas sirios en calidad de ayuda militar.

Otro hecho importante es que todo el personal de la agrupación rusa en Siria está bajo jurisdicción rusa. Es decir, si un militar ruso comete un delito, será juzgado de acuerdo con las leyes rusas y no con las sirias.

El protocolo menciona, entre otras cosas, todas las cuestiones relacionadas con la seguridad de la base aérea de Hmeymim y remarca que la protección de los exteriores de la base recae sobre los militares sirios.

En cuanto a la defensa aérea de la instalación y su seguridad interior, forman parte de las responsabilidades de la parte rusa.

El párrafo 9 del protocolo está dedicado al uso de uniformes y armas por parte de los soldados rusos. En primer lugar, si un soldado o un oficial desempeñan sus funciones deben ir vestidos con un uniforme militar.

No obstante, no está prohibido vestirse de civil durante su tiempo de descanso, incluso cuando un militar ruso se encuentre fuera del territorio de la base.

En lo que se refiere al uso de armas, el protocolo permite a los efectivos rusos portar y usar armar fuera de la base rusa, pero solo con fines miliares o de protección. En otros casos se requerirá el permiso de las autoridades sirias.