Seúl ha vuelto a la idea de construir un gasoducto desde Rusia a través de Corea del Norte. Aunque desde un punto de vista económico el proyecto es muy beneficioso para todas las partes, desde hace muchos años se encuentra paralizado. ¿Por qué Seúl ha decidido revivir esta idea? ¿Existe una oportunidad real de ponerla en práctica?

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, declaró, citado por la agencia Yonhap, que Seúl está dispuesto a promover el tendido de un gasoducto desde Rusia que pase a través de Corea del Norte. «Así, se hará posible promover la cooperación en el noreste asiático e incluso la conexión de las tuberías de gas del Sur, el Norte y Rusia».

Además, Seúl promete una segunda oportunidad al proyecto que conecta los ferrocarriles de las dos Coreas con el Transiberiano ruso.
El acuerdo preliminar sobre los suministros de gas ruso fue alcanzado por los presidentes de Rusia y Corea del Sur en 2008. Para Rusia, se trata de un nuevo mercado, uno que aumenta cada día su demanda de hidrocarburos.

El proyecto es también beneficioso para Corea del Sur, que carece de yacimientos propios.

«Corea del Sur compra gas natural licuado (GNL). Todos los países asiáticos están interesados en el gas natural, ya que siempre es más barato. Es por eso que Japón también vuelve periódicamente al tema de un gasoducto», explica el jefe de la Fundación Nacional para Seguridad Energética de Rusia, Konstantin Símonov, citado por el diario Vzglyad.

Sin embargo, la evolución de la situación en la península de Corea obstaculizó el proyecto.

El enfoque depende de la opinión que tiene el actual presidente de Corea del Sur sobre su vecino país.

«La mandataria anterior promovía una política muy diferente: de que una conversación con Corea del Norte no tenía sentido, los norcoreanos son parias, enemigos. Pero dado que las elecciones fueron ganadas nuevamente por un partidario de acercamiento con Corea del Norte, se ha reanimado el proyecto para construir un gasoducto desde Rusia», sostiene Símonov.

Sus perspectivas dependen de si alguien se atreve a asumir los riesgos comerciales.

«En las negociaciones anteriores con Gazprom sobre la construcción del gasoducto la cuestión principal fue: ¿dónde estarán los puntos de entrega y toma del gas ruso? Por su parte, Gazprom dijo que estaba listo para invertir en la construcción, pero insistió en que el gas debe ser entregado en la frontera entre Rusia y Corea del Norte, y no quería tener que correr con los riesgos de transporte. No obstante, Seúl quería obtener el gas en la frontera entre las dos Coreas y dejar los riesgos de para Gazprom. Aquí terminó la conversación», recuerda el experto ruso.

Está seguro que ahora aparecerán exactamente las mismas preguntas. Y Gazprom es poco probable que quiera asumir estos riesgos. Sobre todo porque, según Símonov, no hay gas sobrante en el Lejano Oriente ruso.

En 2013, apareció la idea de poner en marcha un gasoducto a Corea del Sur que pasara por el lecho marino. Esto inmediatamente eliminaría todos los riesgos políticos asociados con Pyongyang.

Sin embargo, el tendido de tuberías cerca de la península de Corea es muy complicado por la geografía de la región, además se considera propensa a los terremotos.