La muerte de 71 militares, policías y hombres armados en los últimos días anuncia una posible escalada de la violencia durante la semana que comienza hoy en este país afroárabe.

Tras el derrocamiento en 2013 del presidente Mohammed Morsi, directivo de la Hermandad Musulmana durante protestas nacionales en demanda de su renuncia, grupos armados arreciaron sus ataques contra bases en el norte del Sinaí (este) y templos cristianos aquí y otras ciudades.

El martes, cuatro soldados murieron y 10 resultaron heridos por un bombardeo a una base militar en la ciudad de El Arish; al día siguiente hombres armados atacaron puntos de control en la ciudad de Rafah y ocasionaron a las fuerzas oficiales 26 bajas, entre muertos y heridos, acorde con un parte oficial que reportó la muerte de 40 desconocidos identificados como terroristas.

Horas después, el portavoz castrense dio cuenta de la muerte de dos hombres durante el allanamiento de la vivienda que ocupaban en el distrito satélite de 6 de Octubre, en la cual fueron encontrados explosivos y fusiles de asalto.

Poco antes la misma fuente reportó la muerte de un ‘un alto oficial de las fuerzas de seguridad’ a manos de dos desconocidos que se desplazaban en una motocicleta por el distrito de Qaulubiyah.

Como colofón, este sábado, fin del feriado semanal aquí, el Ministerio del Interior anunció ‘la muerte de 14 militantes’ cerca de la gobernación de Ismailia (norte) en una redada tras por las acciones de irregulares los días anteriores.

Ese mismo día, el presidente egipcio, Abdel Fattah El Sisi, acusó ‘a los extremistas de querer destruir la estabilidad’ de su país y ordenó ejercer ‘una vigilancia extrema’, según comunicado del el portavoz oficial del gobierno, Alaa Youssef.

Aunque los ataques de los grupos armados no son nuevos en el paisaje egipcio, es probable que estén ligados a la participación de este país en el grupo de cuatro países, encabezados por Arabia Saudita, y completado por Emiratos Arabes Unidos y Bahrein, enfrentados con Qatar desde mediados de junio pasado.

Los cuatro rompieron nexos diplomáticos con el pequeño estado de la península Arábiga, al que demandan, entre otrass exigencias, suspender el apoyo a los grupos terroristas, cortar sus lazos con Irán, evacuar la base militar de Turquía en su territorio y clausurar la televisora satelital Al Jazeera.

Doha respondió con una negativa a las exigencias; refuta las alegaciones de apoyo al terrorismo y reivindica el derecho soberano a conducir sus relaciones exteriores y militares.