El Senado estadounidense reinicia sesiones hoy tras el receso por el 4 de julio sin señales de que los republicanos estén más cerca de conseguir la aprobación del proyecto de ley sanitaria.

Los miembros del partido rojo en la Cámara alta regresaron a sus estados la semana pasada sin conseguir antes los votos necesarios para avalar la normativa, que busca derogar y reemplazar la legislación de salud actual, conocida como Obamacare.

Durante años, incluso como ‘civil’, escuché a republicanos empujar la derogación y el reemplazo del ObamaCare. ÂíAhora finalmente tienen su oportunidad!, escribió ayer en su cuenta de la red social Twitter el presiente, Donald Trump, quien hizo de este tema una de sus principales promesas de campaña.

Pero el propio mandatario llegó a mostrar desconfianza en que se lograra el apoyo necesario para la iniciativa republicana, al sugerir antes del receso que en caso de no alcanzarse un acuerdo se revocara la ley actual y se sustituyera más adelante.

Este domingo dos miembros de la formación roja sostuvieron que el proyecto inicial presentado a finales de junio probablemente esté muerto, y que la propuesta de Trump de solo derogar la normativa vigente no muestra tampoco posibilidades.

Claramente, el proyecto del plan está muerto, expresó en entrevista con la cadena Fox News el senador Bill Cassidy, quien agregó que no puede opinar sobre los cambios realizados a esa versión inicial porque aún no los ha visto.

En tanto, su correligionario John McCain tuvo un criterio similar, y estimó que los republicanos, pese a su mayoría en las dos cámaras del Congreso, probablemente deberán trabajar con los demócratas en otra iniciativa de ley de salud.

Al menos 10 miembros de esa fuerza política, que tiene 52 de los 100 escaños del Senado, han expresado su oposición al esbozo redactado por el líder de la mayoría, Mitch McConnell.

Medios y analistas consideraron que el receso de la pasada semana solo levantó más dudas entre los legisladores, muchos de los cuales enfrentaron protestas y sentadas en sus estados para exigirles votar en contra de la medida. Las voces críticas a la normativa la ven beneficiosa para los estadounidenses ricos, que verían reducidos los impuestos, y perjudicial para las personas de bajos recursos y con condiciones médicas preexistentes.

Ese criterio ganó más espacio después de que la Oficina de Presupuesto del Congreso estimara que lo trazado por McConnell haría a 22 millones de personas perder su seguro médico durante la próxima década.

Al retomar sus sesiones este lunes, la Cámara alta solo podría tener otras tres semanas para avanzar en este tema, pues a partir del 28 de julio entrará en receso de verano hasta el 5 de septiembre.

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