Los logros de 36 meses de gestión gubernamental del Partido Panameñista quedaron ensombrecidos con múltiples críticas desde diversos sectores, lo que para muchos es resultado de una errónea estrategia comunicacional.

Mientras que el informe a la nación del presidente Juan Carlos Varela, presentado el pasado primero de julio, reflejó a un país inexistente para los más críticos, la reducción de la pobreza y el inicio de la atención a las hasta ahora olvidadas comarcas indígenas, no estuvo en el balance.

El avance del programa Techos de Esperanza, destinado a la construcción y mejoras de viviendas para familias de bajos ingresos, tiene muchos detractores, incluso entre los beneficiados, a pesar de que el presidente prometió que unas 300 mil familias tendrán ‘casas dignas’ al terminar su mandato en 2019.

Es un logro indiscutible la explotación eficiente del Canal de Panamá, reforzado por la apertura de su ampliación, lo cual permitió atraer rutas de megabarcos y el incremento de ingresos, que permitieron al Estado aumentar salarios y financiar obras de interés social, según el mandatario.

Sin embargo, el deterioro de la seguridad pública es la principal preocupación de los panameños, pero en su análisis Varela abordó el tema a partir de cifras que muestran reducción de los crímenes y mayor efectividad de las autoridades en el enfrentamiento.

Una disminución significativa de los homicidios y los delitos de alto impacto, recuperación de más de cinco mil armas, encauzar unos dos mil 600 pandilleros, junto a la abundante incautación de drogas y acciones contra el crimen organizado internacional, son algunos resultados.

Tales argumentos recibieron rechazos porque el miedo se apodera de los ciudadanos, quienes refieren que esos delitos estaban relegados a las ‘zonas rojas’, principalmente en la noche, y ahora suceden en cualquier lugar y hora, incluso en barriadas exclusivas.

Al referirse al tema, Varela dijo: ‘Panamá se va a convertir en el país más seguro de América Latina’, una promesa que provocó múltiples señalamientos a partir de la falta de una estrategia en esa materia, en opinión de expertos, quienes insisten en la complicidad del crimen con centros de poder.

Observadores reconocieron que otro error del informe del presidente fue culpar a los medios de prensa en la visión pública del país, al señalar que ‘este proceso de cambios que vivimos hoy, ha avanzado mucho más de lo que los medios de comunicación dejan ver’.

Y al dirigirse a las cámaras afirmó: ‘la gran cantidad de noticias negativas que se divulgan, no representan el Panamá que está progresando contigo’, sentenció tras analizar que la prensa destaca muchas veces ‘los fracasos y no el Panamá que estamos construyendo juntos’.

Ello provocó una airada reacción mediática con el ataque línea por línea del discurso presidencial, sus omisiones y el contraste con la realidad expresada por panameños en las calles y encuestas.

Pero con una sentencia Varela anticipó su esperanza: ‘les garantizo que, al culminar mi mandato presidencial, los resultados de nuestra gestión silenciarán las críticas políticas que hemos recibido desde el primer día’.