El inicio de la guerra en Donbass tras meses de protestas dio lugar a la creación de grupos de milicias que, en los primeros meses y ante la rapidez con la que las batallas localizadas iniciales se convirtieron en hostilidades a gran escala, carecían de la organización que requiere un ejército. Desaparecidos, milicianos y civiles enterrados sin posibilidad de ser identificados fueron consecuencia de esa falta de estructuras oficiales de los primeros meses de la guerra. Tres años después, hay familias que siguen intentando completar las historias inacabadas de los últimos momentos de sus familiares.

En 2014 muchos, tanto hombres como mujeres, fueron al frente para defender la elección de Donbass. Algunos se convirtieron en famosos comandantes que siguen defendiendo Donbass en las trincheras. Otros murieron en la primera batalla. Entre esos voluntarios estaba Alexander Golovan, de Donetsk, que murió en la batalla cerca de la localidad de Snezhnoye.

Alexander Golovan vivía en Donetsk con su adorada esposa y su precioso hijo. Tenía un buen trabajo, un cómodo piso y grandes planes de futuro. Pero, en 2014, la guerra llegó a su ciudad.

En julio, Sasha se fue al frente. No dijo nada a su esposa ni a sus padres, temiendo que no aprobaran su elección. Un día, simplemente no volvió a casa. Al día siguiente, su mujer Nelya y sus padres comenzaron a buscarle, pero la búsqueda no dio ningún resultado. Ninguno de los amigos de Alexander sabía dónde estaba. Unos días después, en vísperas del cumpleaños de su hijo Daniel, Alexander llamó a casa, diciendo que estaba bien, que no se preocuparan, solo había ido a luchar por Donbass. Prometió volver a llamar pronto. Pero esa resultó ser la última conversación entre Nelya y Sasha.

Diez días después, un amigo llamó a Nelya para contarle que había oído que Sasha había muerto. En shock, Nelya no pudo aceptarlo y, con sus suegros, empezó a llamar las morgues de Donetsk. En una de las llamadas, una mujer le dijo que habían tenido a un hombre que coincidía con la descripción durante una semana. Apenas capaz de mantenerse en pie, Nelya fue a la morgue a identificar el cuerpo. El médico le explicó que dos hombres de uniforme habían traído de Snezhnoye el cuerpo de Sasha y otro hombre. Llevaba casi una semana allí. Si Nelya hubiera llegado más tarde, seguramente habría sido enterrado sin identificar en una fosa común.

Esa fue toda la información que la morgue fue capaz de aportar. En aquel momento, las antiguas autoridades de Donetsk ya habían huido y las nuevas aún no se habían creado. En lugar de un ejército aún había grupos desperdigados de una milicia de voluntarios. Nelya no consiguió encontrar jamás quiénes fueron esos hombres de uniforme que llevaron el cuerpo de Sasha. Tampoco llegó a saber dónde estaba el batallón en el que luchó su marido y cómo murió. Puede que alguno de los lectores, alguien que luchara en la milicia en aquel momento, pueda contactar con Nelya y contarle algo sobre los últimos días de su marido.

Tras la noticia de la muerte de su padre, Daniel enfermó seriamente y tuvo una crisis nerviosa. El niño recibió tratamiento durante un largo tiempo. Un año después de la muerte de Alexander, su padre murió. La muerte de un hijo puede afectar la salud de una persona mayor.

Nelya y su hijo han vivido toda la guerra en Donetsk. Durante los fuertes bombardeos del distrito de Petrovskiy, pasaron días y noches enteras en el sótano y después alquilaron una casa en una zona menos bombardeada de Donetsk.

Antes de la guerra, Nelya tenía un buen sueldo. Por desgracia, perdió su trabajo. Ahora trabaja en una tienda, con un salario de 5.000 rublos. Con ese dinero tiene que mantener a su hijo. No reciben otra pensión o ayuda humanitaria.

La única alegría de la vida de Nelya es mantener a su hijo Daniel, del que está orgullosa. El 16 de julio, el chico cumplirá 13 años. Va al colegio, hace deporte y participa en competiciones. “En una semana, ha traído tres diplomas”, dice Nelya, orgullosa. “El primer premio en deportes y en matemáticas”. En el piso hay una pared entera dedicada a los éxitos de Daniel: trofeos, medallas y diplomas. El niño ha acabado sexto curso. Al acabar noveno quiere ingresar en la escuela militar y defender Donbass. Como su padre.