Aunque Emmanuel Macron asumió la presidencia de Francia desde el 14 de mayo, solo ahora comienza verdaderamente su gestión tras la conformación definitiva del equipo de gobierno, y la toma de posesión de una nueva Asamblea Nacional.

Las primeras semanas del presidente estuvieron centradas en las elecciones legislativas con el fin de obtener la mayoría parlamentaria, sin la cual resultaría muy difícil para el nuevo jefe de Estado aplicar su programa.

Tras convertirse en el presidente más joven de Francia de los últimos dos siglos, Macron logró además ganar una amplísima mayoría de diputados, con 352 escaños para su movimiento La República En Marcha (LREM) y los socios del partido centrista Modem.

En paralelo, el resto de las formaciones quedaron rezagadas y con muy pocas posibilidades de constituirse en una oposición de peso:en segundo lugar se ubicaron el partido conservador Los Republicanos y sus socios con 137 diputados electos, seguidos por los socialistas y aliados con 44, el movimiento izquierdista Francia Insumisa con 17, los comunistas con 10, y el ultraderechista Frente Nacional con ocho.

En consecuencia, el nuevo mandatario dispondrá en general de carta abierta para la aprobación de leyes y medidas en el Parlamento, cuyo nuevo presidente François de Rugy también pertenece a LREM.

Por otro lado, el equipo de gobierno definitivo quedo conformado poco después de las legislativas, como el otro pilar importante del quinquenio que recién comienza.

La lista inicial de ministros anunciada en mayo fue reformulada con la salida de cuatro titulares involucrados en investigaciones judiciales, tras lo cual se estructuró un equipo ‘con vocación de durar’, según las declaraciones del propio Macron.

Como su colaborador más cercano, el presidente escogió para primer ministro a un político muy poco conocido y definido como un derechista moderado: Edouard Philippe, quien previamente se desempeñaba como alcalde de la ciudad de Le Havre.

Del bando conservador también llegan los ministros de Economía, Bruno Le Maire, y de la Acción y Cuentas Públicas, Gérald Darmanin.

En el caso de las carteras de mayor peso político, quedaron ocupadas por los veteranos socialistas: Jean-Yves Le Drian como ministro de Asuntos Exteriores y Gerard Collomb como titular de Interior.

La mayor parte del resto de los ministerios quedaron encabezadas por personalidades provenientes de la sociedad civil y con trayectoria destacada en sus áreas de especialización.

En este sentido, la titular de Deportes es Laura Flessel, varias veces campeona olímpica y mundial de esgrima; la de Salud es la reconocida médica Agnès Buzyn; el de Educación Nacional es el profesor Jean-Michel Blanquer; y la de Cultura es la editora Françoise Nyssen. Así quedó conformado un equipo que respeta estrictamente la paridad de género, con igual cantidad de hombres y mujeres, y una marcada tendencia tecnócrata.

Macron, que para unos representa la renovación y para otros el conservadurismo disfrazado de juventud, comienza un quinquenio de gobierno entre la esperanza de sus seguidores, el rechazo de los detractores, y el escepticismo de una parte importante de la ciudadanía.

Así quedó demostrado con el altísimo abstencionismo registrado en las elecciones legislativas: por primera vez en las últimas décadas, el 57,36 por ciento de los electores optaron por no ir a votar, una cifra que despertó alarmas en esta nación europea.

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