A fin de garantizar un empleo estable, China impulsa una serie de políticas en favor de los graduados, trabajadores despedidos, discapacitados y los trabajadores migrantes, mientras la actividad emprendedora ayuda también hoy a fomentar la creación de puestos laborales.

No importa si nieva, la lluvia arrecia o el calor apremia, pero cada día, son más las personas uniformadas que reparten comida por las diversas ciudades de esta nación donde el horario de alimentación es casi un culto religioso.

En ese caso, esa labor, incluida dentro de la industria de la restauración, crea al menos 1,6 millones de puestos de trabajo en todo el país cada año, según expertos.

Muchos avizoran que la cifra aumentará vertiginosamente teniendo en cuenta el nuevo empleo en los sectores relacionados con la restauración, tales como la entrega rápida, la cual abarca otros productos, no precisamente alimentos.

Datos oficiales refieren que ese nuevo crecimiento, incluidas nuevas industrias y modelos de negocio, aportó alrededor del 70 por ciento de todos los nuevos empleos creados en las ciudades del país en el 2016.

El gobierno chino por su parte reitera que el empleo es siempre una prioridad de la agenda de desarrollo, ya que es fundamental para el crecimiento inclusivo.

En los últimos años, China ha registrado más de 13 millones de nuevos empleos para los residentes urbanos cada año, con una tasa de desempleo urbano registrada en el país de en torno al cuatro por ciento.

China se situó como la XVIII más competitiva entre 63 economías en 2017, frente al puesto 25 de 2016, según el Anuario de Competitividad Mundial de 2017 de la Escuela de Negocios del Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gestión (IMD, según sus siglas en inglés), ubicada en Suiza.

Refiere esa entidad en un informe que entre los cuatro factores de competitividad del anuario, China ocupó el segundo lugar en el ‘desempeño económico’. También superó los tres subíndices de ‘economía interna’, ’empleo’ y ‘mercado de empleo’.

Por otra parte analistas revelan que gracias a las reformas estructurales por el lado de la oferta para crear nuevas fuentes de crecimiento, la economía china está cambiando de forma estable del crecimiento impulsado por las inversiones hacia un modelo de desarrollo que aprovecha el consumo, los servicios y la innovación.

Fuentes del Buró Nacional de Estadísticas, consideran que el crecimiento económico mantiene indicadores que apuntan a un sólido crecimiento, un aumento del empleo, unos precios estables y una balanza de pagos internacionales sólida.

Sin embargo, muchos, incluido el gobierno, reconocen que aunque el empleo constante señala hacia una perspectiva económica optimista, los desafíos permanecen.

Al respecto, las autoridades están llamadas a intensificar el apoyo a las políticas, incluidos más recortes de impuestos, y asignar, al mismo tiempo, más subsidios a las pequeñas y medianas empresas, que proporcionan más del 75 por ciento de los empleos urbanos.

China creó 1,88 millones de nuevos empleos en los primeros dos meses de este año, cifra que fue superior en 160 mil a la cantidad de plazas establecidas en el mismo período del año anterior.

La situación del empleo en China en términos generales fue estable en el primer trimestre de este año. El índice de desempleo en 31 importantes ciudades chinas se estabilizó en alrededor de cinco por ciento en enero y febrero.

China busca crear más de 11 millones de empleos este año, lo que representa un millón más que el objetivo del 2016, indica el informe sobre la labor del gobierno.

El gigante asiático añadió 13,14 millones de empleos en 2016, y el índice de desempleados urbanos registrados era de 4,02 por ciento a finales de ese año.