Encarcelamiento en casa para el opositor Leopoldo López decidió el pasado viernes, 7 de julio, la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Ese beneficio se otorgó para razones humanitarias, debido a problemas de salud que padece dicho condenado por instigación pública, daños a la propiedad, incendios y asociación para delinquir.

López se dedicaba a amparar y promover el supuesto derecho de atacar o destruir ilegalmente la propiedad pública o privada. Así en el año 2014, su bandera política fue el quebrantamiento del orden público y las actividades perjudiciales al interés nacional.

Leopoldo López, desde la cárcel, se había mostrado firme en apoyo a la violencia terrorista, haciendo caso omiso a sus atrocidades contra la patria que lo vio nacer.

Lo relevante de la decisión del máximo tribunal es si ella conduce a la aplicación de la defensa de la ética y los principios del derecho, o si solo se trató de cumplir con la obligación de impedir las acciones terroristas de la oposición. ¡El colmo sería que fuera una relajación del derecho!

El pueblo tiene el convencimiento del profundo dolor que causó la crueldad que cortó las vidas de 43 venezolanos que simpatizaban con la Revolución Bolivariana, debido al plan “Salida” guiado por Leopoldo López en 2014.

Le queda al pueblo el examen discrecional de la decisión del TSJ, para ajustarse a la política de la paz convenida por el Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado que, cada día, con el sacrificio y la proeza, ha estado exhibiendo una resistencia digna y creadora.

La decisión del TSJ se da cuando millones de venezolanos, en todo el país, están pendientes de elegir, mediante voto secreto y directo, a 537 representantes que integrarán la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el día 30 de julio de 2017; pese a la gravedad y trascendencias de los hechos, que ocurren desde abril.

Ahora López en casa, no faltará un amigo que le garantice la fuga.

 

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