El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, discutió ayer con autoridades de Kuwait posibles escenarios para solucionar la crisis política creada tras la ruptura de relaciones diplomáticas de varios países árabes con Qatar.

Tillerson llegó a esta capital con el propósito de abordar el contencioso con el emir kuwaití, jeque Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah, quien ha actuado como mediador en el diferendo entre Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto con Qatar.

Esos cuatro países rompieron relaciones con Doha el 5 de julio y desde entonces lideran una ofensiva diplomática que ha ido acompañada del boicot fronterizo y comercial al vecino emirato, tras acusarle de promover el terrorismo y apoyar a organizaciones extremistas islámicas.

El emir recibió al jefe de la diplomacia estadounidense en el Dar Salwa de Ciudad Kuwait en presencia del primer ministro en funciones y ministro de Relaciones Exteriores, jeque Sabah Khaled Al-Hamad Al-Sabah, y del príncipe heredero, jeque Nawaf Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah.

Aunque no trascendieron pormenores de lo tratado, fuentes gubernamentales destacaron la coincidencia de posiciones a favor de apaciguar los ánimos entre los cuatro estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Luego de las pláticas, Al-Sabah agasajó al secretario de Estado con un banquete en Dar Salwa al cual también asistió el consejero británico de Seguridad Nacional, Mark Sedwill, quien está de visita en esta nación árabe.

Tillerson, que pudo además dialogar con otros ministros y funcionarios de la Casa Real y el gabinete, fue recibido en el aeropuerto capitalino por el primer ministro en funciones y por el ministro de Estado para Asuntos del Gabinete y titular de Información, jeque Mohammad Abdullah Al-Sabah.

El canciller estadounidense realiza una gira por países del CCG como parte de los esfuerzos de Washington por acercar posiciones entre países árabes a los que considera aliados y con los cuales mantiene estrecha cooperación política y militar.

Qatar, que niega rotundamente las acusaciones de respaldar el terrorismo, se negó a aceptar una lista de 13 demandas presentadas por sus cuatro adversarios al considerarlas una maniobra para cambiar sus políticas y socavar su independencia y soberanía.

El pasado jueves, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, analizó la importancia de rebajar tensiones en el área durante una conversación telefónica con el titular qatarí de Estado para Asuntos de Defensa, Khalid al-Attiyah.

La nación ahora aislada del resto del CCG, alberga la mayor base de la Fuerza Aérea estadounidense en Medio Oriente, pero Arabia Saudita, que encabeza el boicot a Qatar, ha sido un estrecho aliado de Washington y en mayo selló un acuerdo por 110 mil millones de dólares para comprar armas.