El Departamento de Estado de Estados Unidos ha encontrado a un sustituto para Victoria Nuland y sus “galletas”. El antiguo analista de la CIA, director ejecutivo del Instituto John McCain y uno de los neocon más prominentes, Kurt Volker, has sido nombrado representantes del Departamento de Estado en Ucrania.

¿Qué hay de interesante en esta figura y puede tener éxito en su misión de buscar un compromiso para resolver la crisis ucraniana?

El Departamento de Estado ha nombrado a un enviado especial para Ucrania. se trata del antiguo representante permanente de Estados Unidos en la OTAN y exanalista de la CIA, Kurt Volker. En términos formales, el puesto de enviado especial para Ucrania es de nueva creación, pero en realidad Volker se convierte en el sucesor de Victoria Nuland. Aunque carecía de un puesto específico en Ucrania, la antigua subsecretaria de Estado para Asuntos de Europa y Eurasia será recordada no solo por repartir galletas en Maidan.

Volker coordinará los esfuerzos del Departamento de Estado “para resolver el conflicto ucraniano”. Concretamente, el enviado especial del Departamento de Estado tendrá que estar en contacto con Vladimir Surkov, asesor del presidente ruso, que antes estaba en contacto con Nuland.

En enero de este año, Nuland y otros altos cargos del Departamento de Estado abandonaron sus puestos al no querer continuar trabajando para la nueva administración de Donald Trump. En este tiempo, el puesto de dirección del trabajo del Departamento de Estado para Ucrania ha permanecido vacante. En junio, el viceministro de Exteriores ruso, Grigory Karasin, afirmó que Rusia esperaba el nombramiento del nuevo representante de Washington para las conversaciones sobre el conflicto ucraniano.

“Así nos lo prometieron, pero, por desgracia, no hay ningún nombre. Estamos esperando”, se lamentaba entonces el diplomático.

El representante de Washington al que esperaba Moscú tiene un currículum extenso e interesante.

¿Quién es Kurt Volker?

El enviado especial del Departamento de Estado tiene 55 años. En ocasiones se producen errores al escribir su nombre como Walker en lugar del correcto Volker, que, junto a su nombre, Kurt, apuntan al origen alemán del nuevo representante. Antes de pasar al servicio diplomático, Volker trabajó, entre 1986 y 1988, como analista de la CIA.

A finales de los 90, Volker se convirtió en el primer representante permanente de Estados Unidos en la misión de la OTAN, donde más adelante ejerció de embajador entre julio de 2008 y mayo de 2009. Dos años después, pasó a formar parte de la empresa dedicada al lobbying BGR Group, cercana al Partido Republicano. Se trata de la misma compañía a la que acudió Petro Poroshenko para promover sus intereses ante la administración Trump. El fundador de la compañía, Ed Rogers, fue subsecretario de Estado en la administración de George H.W. Bush y se opuso a la candidatura de Trump como uno de los líderes del movimiento “never Trump” [nunca Trump], que finalmente no consiguió su objetivo.

Desde 2012, Kurt Volker es director ejecutivo del instituto de John McCain (el McCain Institute for International Leadership) en la Universidad de Arizona, establecido por iniciativa del senador, conocido halcón.

La prensa informa de que el Instituto McCain recibe fondos de George Soros, los Rothschild, corporaciones estatales de Marruecos, el National Iranian-American Council y Arabia Saudí. John McCain ha afirmado que, pese a llevar su nombre, no tiene “nada que ver” con el Instituto. Sin embargo, se fundó con el remanente (nueve millones de dólares) de su campaña de 2008.

Tillerson presenta al nuevo enviado en Kiev

Los futuros “clientes” de Volker han agradecido su nombramiento. Es un “paso importante y apropiado para acabar con la agresión rusa y restablecer la integridad territorial de Ucrania, incluyendo Crimea”, escribió en Twitter el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko.

“Conoce Ucrania, ha tratado la cuestión ucraniana en el último año y medio (aparentemente en el marco de los grupos de presión defendiendo los intereses de Ucrania en Estados Unidos en la empresa BGR Group). Y es una persona del establishment estadounidense”, afirmó una fuente diplomática a la agencia Interfax.

La fuente añadió que Volker ya ha contactado con la parte ucraniana y visitará Ucrania junto a Rex Tillerson.

En ausencia de negociaciones significativas

Sin embargo, los expertos no esperan un gran éxito del nuevo representante. Mijail Pogrebinsky, director del Centro de Análisis Político y Conflictos de Kiev, afirma que, teniendo en cuenta el perfil de Volker, “es difícil encontrar a un candidato menos adecuado para alcanzar un compromiso”.

“El Departamento de Estado ha nombrado a una persona oficialmente registrada como lobby de Ucrania. Parece una forma de reforzar las posturas ucranianas en el proceso de negociación. Todo apunta a que Volker es lo contrario a lo necesario para liderar negociaciones sustanciales”, explicó Pogrebinsky a Vzglyad.

Sin embargo, Pogrebinsky añadió que, en realidad, el Volker responde a Donald Trump “y simplemente tendrá que poner en práctica su visión”.  Pero no solo es importante la relación con el presidente de Estados Unidos, sino también la relación del nuevo representante con ciertos grupos en Washington.

El Instituto McCain y la recomendación de bombardear Siria

En relación al último puesto de trabajo de Volker en el Instituto John McCain, como apuntó a Vzglyad el experto en política estadounidense Viktor Olevich, esta estructura está ligada a grupos neoconservadores del establishment de la política exterior de Estados Unidos.

Los neoconservadores, o neo-con, el grupo de políticos y expertos en el tema asociados al ala más intervencionistas del Partido Republicano, marcaron el tono de la política exterior de la administración de George W. Bush. Donald Trump ha mantenido una relación complicada con el clan Bush y con el senador McCain. Sin embargo, últimamente su retórica (especialmente en relación a Irán) comienza a asimilarse a la agresiva línea neocon. La precaria situación de la administración Trump parece haberle forzado a considerar las posturas de ese influyente grupo.

De hecho, representantes del Instituto McCain han tomado posturas muy duras en muchos temas, según explica Olevich. Concretamente, presionaron y siguen presionando desde 2013 por una intervención militar de Estados Unidos en Siria.

“El nombramiento de Kurt Volker, un halcón en política exterior, encaja perfectamente en esta lógica. No se debe esperar nada positivo en la cuestión ucraniana de la administración Trump”, explicó el analista.

El nombramiento de Volker para sustituir a Nuland sugiere que Trump no pretende “modificar de forma significativa las acciones de Estados Unidos en relación a Ucrania”.

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