La unión estratégica ucraniano-polaca está a un nuevo nivel Si hasta este momento los polacos y los ucranianos al nivel de costumbre batían simplemente el uno al otro y derrumbaban los monumentos, ahora las acusaciones mutuas comienzan a sonar por las altas esferas.

Por ejemplo, contestando a la pregunta de los periodistas sobre cómo se puede salir de aquella situación sobre Román Shuhevicha, donde los polacos lo nombran como el verdugo del pueblo polaco, ha declarado que simplemente hay que escupir en la cara de los polacos y todo se arreglará.

«Escupiría a los polacos en su cara. ¿Qué dirán en Moscú, en Varsovia, en Berlín, en Bruselas y Kiev? En Kiev no dirán nada porque temen como un ratón asustado», – ha declarado el diputado popular.

Nadie de los representantes del poder ucraniano lo ha apoyado pero tampoco lo han condenado. Por eso la posición oficial de Kiev está representada por el hijo del héroe de Ucrania. El presidente y el primer ministro temen hablar sobre este asunto ya que Polonia es el último aliado en Europa que tiene. Por eso hay que luchar junto con los polacos para los ucranianos, añade Shuhevich.

Además, tiene que reconocer que la posición del hijo del jefe de UPA es bastante argumentada. No hay nada para tirar abajo los argumentos de Shuhevicha:

«Si comenzamos a hablar en rasgos generales ellos han sido admitidos de forma ilegal. Por ejemplo las falsificaciones que hacían. O lo que hacían hasta los años 30 cuando se inicia la ucranización. Luego «la operación Vístula». A propósito, 11 millones de personas fueron enviadas por los alemanes a tierras occidentales, un genocidio también es un desalojo en masa del pueblo. Con los ucranianos hicieron lo mismo y en este caso ellos han sido aceptados ilegalmente en la CE pues no se arrepienten de lo hecho».

Los ucranianos desean en todo momento poder escupir a los polacos, mientras los polacos en todo momento intentan batir a los ucranianos que aparecen en su territorio en busca de una vida mejor. En cambio la CE habla de tolerancia entre ambos pueblos.
Pero la política humanitaria de la Ucrania moderna está enfocada a destruir cualquier perspectiva europea. No corresponde con los valores del liberalismo y la tolerancia. Por ahora las autoridades de la CE y los EEUU cierran los ojos.

¿Qué deben opinar los polacos en relación a los actos en honor al fundador de la OUN en Lvov cuando este supuesto héroe estaba ligado personalmente con Hitler y trabajaba en contra de Polonia?

Varsovia debido a las obligaciones contraidas intentaba no mirar hacia los herederos de estos nazis prefiriendo a su vez copiar el modelo nacionalista ucraniano. Pero luego se han dado cuenta del esceso que esto conlleva, esto no es democracia. Cada vez más este nacionalismo sube entre las capas de la sociedad hasta alcanzar las altas esferas.

Hace unos días el Ministro de Exteriores de Polonia Vitold Vaschikovsky lo dijo muy claro sobre Ucrania: ¡Con Bandera a Europa no entraréis!

Pero cuánto tiempo espera para que los ucranianos enmienden su «nueva» historia. ¿Treinta, cuarenta, cincuenta años? En Europa han entendido a la primera que ellos no serán miembros nunca.

En Polonia se están destruyendo monumentos en memoria a la UPA aunque al mismo tiempo se apoya a Ucrania en su cruzada contra Rusia. A su vez esto está rodeado de hipócresia porque Polonia detesta el gobierno actual de Ucrania por su carácter neonazi.

En cambio, las autoridades ucranianas hacen la vista gorda y hacen pensar que este problema no existe.

El pueblo ucraniano basado en su nacionalismo no ha parado de levantarse y crear revueltas hasta la concepción del Maidan. Para ellos su nacionalismo es cuestión de vida o muerte, es su forma de crear una nación. Y aún así no acaban de conseguir una nación como ellos desean.

Es más, Poroshenko, a pesar de la política antiucraniana creada por Polonia sigue adulando a Varsovia. Llamadas telefónicas donde habla de suavizar asperezas en las relaciones bilaterales. Llegará algún día el presidente de Ucrania a renunciar a los héroes de la UPA y considerarlos como vulgares servidores de Hitler?

Poroshenko tiene un proyecto de reconciliación con Polonia, las carreteras de reconciliación, de ahí se sobreentiende que aceptará la matanza de Volinia.

Puede que esto sea la escala para ir haciendo desaparecer a la UPA del escenario ucraniano. Para Poroshenko el mundo polaco, ante un aislamiento internacional como el sufrido al no ser invitado al G20, es lo más importante.

Frente a las matanzas aquí nadie va a pedir perdón. A la vista ha quedado con el destrozo de monumentos por ambas parets.
Ya en enero un grupo de ucranianos golpearon a unos polacos. Cantos a favor de Bandera. Por otro lado pintadas en contra de Ucrania. Un polaco ofendía a un matrimonio por hablar en ucraniano. Y un sin fin de sucesos que evidencia la no pacificación.

Además Polonia queda como la «campeona» al tener que acoger a los inmigrantes laborales que vienen desde Ucrania a la CE. Cada vez reciben mas inmigrantes, casi 1,3 millones en 2016.

El sector empresarial no tiene intención de apoyar un cambio en las leyes de bonificación al recibir gente de afuera en sus trabajos como mano de obra barata. La clase trabajadora local será la que tenga que obligar a rendir cuentas a las autoridades por apoyar la «democratización» de Ucrania.