Los gobiernos y los medios de comunicación occidentales, al parecer, tienen toda la libertad para diseminar noticias falsas sin repercusión alguna, comentó Gregory Clark, periodista y exdiplomático, al medio Japan Times

Clark, nacido en 1936, contó que creció en un mundo donde no se podía creer en lo que decía «el otro lado», o sea, la Unión Soviética y las naciones aliadas a ella. Sin embargo, actualmente «parece que todo se ha convertido en lo opuesto».

«Cuando se trata de Siria, de Rusia, de los Balcanes o de cualquier otro punto conflictivo global, los gobiernos y los principales medios de comunicación occidentales parecen libres para decir lo que quieran, no importa cuán ficticio o falso sea. Cada vez más tenemos que confiar en el ‘otro lado’ para saber la verdad», destacó Clark.

El autor del artículo recordó el supuesto uso de armas químicas en la ciudad siria de Jan Sheijun el 4 de abril del año corriente, utilizado por Estados Unidos para justificar el posterior ataque con 59 misiles Tomahawk contra la base siria de Shairat.

Clark destacó que el ataque sirvió para aumentar la popularidad del presidente estadounidense Donald Trump.

En la ocasión, el comentarista de CNN Fareed Zakaria, elogió el bombardeo y expresó que ahora podía ver a Trump como presidente de Estados Unidos, recordó Clark.

El exdiplomático mencionó, además, el artículo publicado por Die Welt, donde Seymour Hersh —renombrado periodista investigativo y ganador del premio Pulitzer— afirmó que nunca hubo ningún deliberado ataque de gas contra civiles en Siria y que esta información era conocida por los órganos militares estadounidenses antes de que el ataque con misiles fuera ordenado.

«Hersh es conocido por sus investigaciones exhaustivas y precisas (…) Sin embargo, los medios de comunicación estadounidenses y británicos rehusaron hacer cualquier mención a su informe [sobre los ataques en Siria], lo que le obligó a depender de un periódico alemán para publicar la historia», destacó Clark.

El periodista consideró que en el caso del ataque químico en Siria no es la primera vez que EEUU utiliza supuestas provocaciones para justificar sus actos de agresión.

«Estados Unidos empezó con la Operación Mangosta en Cuba en 1960, luego fingieron el incidente del golfo de Tonkín en la costa de Vietnam en 1964, acusaron Irak de poseer armas de destrucción masiva y ahora lo que vemos en Siria», subrayó Clark.

El autor del artículo afirmó que el país norteamericano también se encarga de llevar a cabo campañas para «demonizar supuestos enemigos, especialmente Rusia».

Cuando se trata de las presuntas agresiones por parte de Rusia en las áreas de habla rusa de Ucrania, Clark destacó que al leer el Acuerdo de Minsk de 2015 queda muy claro que «las continuas hostilidades son de responsabilidad exclusiva de Ucrania, que todavía rechaza las enmiendas constitucionales para dar la autonomía prometida a la región». Sin embargo, «los tendenciosos medios de comunicación» estadounidenses siguen hablando acerca de las supuestas «agresiones rusas».

«Igualmente alarmante es la forma en que esos tendenciosos medios de comunicación ahora acusan de tendenciosos a los medios extranjeros que buscan corregir estas falsedades y afirman que estos merecen ser suprimidos, en particular, el canal ruso RT».

Clark destacó que a veces es invitado a participar en los programas de RT y que el personal que trabaja en el canal está «bien preparado», y sus «comentarios son muy justos». Sin embargo, la cadena se ve demonizada por los medios de comunicación de EEUU, con base a muy pocas pruebas concretas.

El autor del artículo calificó los esfuerzos para demonizar al presidente de Rusia, Vladímir Putin, de «infantiles». Clark apuntó, de manera sarcástica, que al ritmo que van los medios occidentales, dentro de poco verán algo «siniestro» en el hecho de que los rusos se comuniquen entre sí en ruso y utilicen el «misterioso alfabeto cirílico».