Funcionarios de las Naciones Unidas abogaron ayer en el Consejo de Seguridad por una solución política urgente para el conflicto en Yemen, a partir de sus devastadoras consecuencias humanitarias.

En una sesión del órgano de 15 miembros dedicada a analizar la crisis en el país de la península Arábiga, el enviado especial de la ONU para Yemen, Ismail Ould Cheikh Ahmed, advirtió que la situación empeora a diario, como resultado de la intensificación de las hostilidades.

Por tercer año consecutivo, la población vio el mes sagrado del Ramadán transformarse de un período de tolerancia y paz en uno de violencia y desesperanza, señaló.

Ismail aseguró que pese al adverso escenario, mantendrá sus esfuerzos con el gobierno y los rebeldes de la tribu huti, así como con los países vecinos, para buscar una salida política del conflicto.

Según el mediador, este miércoles regresó de Arabia Saudita y mañana viajará a Egipto, en aras de continuar las gestiones de paz.

Yemen sufre permanentes combates entre las tropas gubernamentales y la insurgencia chiita, los cuales escalaron en marzo de 2015 con la intervención en el conflicto de una coalición sunita liderada por Riad, acusada de perpetrar crímenes con sus bombardeos aéreos.

Por su parte, el subsecretario general de la ONU para los Asuntos Humanitarios, Stephen O´Brien, lamentó las afectaciones causadas por la crisis a la población, que padece peligro de hambruna y una epidemia de cólera responsable de más de mil 700 muertos.

Millones de seres humanos enfrentan un sufrimiento innecesario, con la pobreza que se incrementa de manera exponencial, señaló en el Consejo de Seguridad.

Además de Ismail y O´Brien, en la sesión intervino el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La ONU considera el conflicto yemenita uno de los más graves de la actualidad y en ese sentido llama a la comunidad internacional a apoyar las gestiones de paz, un reclamo respaldado hoy aquí por los miembros del Consejo.