La justicia del Vaticano anunció ayer jueves que abrirá un juicio contra dos importantes ex dirigentes del hospital infantil de la Santa Sede en Roma, Bambino Gesu, por desviar fondos para la renovación del lujoso apartamento del cardenal Tarcisio Bertone, entonces Secretario de Estado.

El ex presidente del hospital infantil de la Santa Sede en Roma, Giuseppe Profiti, y el ex tesorero, Massimo Spina, deberán comparecer el 18 de julio ante los tribunales vaticanos, en el marco de la investigación por un presunto desvío de fondos para la renovación del lujoso apartamento del cardenal Tarcisio Bertone, entonces Secretario de Estado.

Los dos altos funcionarios de la entidad han sido acusados de “malversación de fondos de la Fundación Niño Jesús”, la organización católica que recibe aportes para el mayor hospital romano especializado en medicina infantil.

Según el promotor de justicia, como se llama al fiscal vaticano, “han sido pagados con fines completamente extra institucionales 422.005,16 euros, los cuales fueron utilizados para efectuar obras de restructuración en un inmueble de propiedad del Gobernatorado, destinado a la residencia del Secretario de Estado emérito, para beneficiar a la empresa de Gianantonio Bandera. Delito cometido en la Ciudad del Vaticano, a partir de noviembre de 2013 hasta el 28 de mayo de 2014”, sostiene el comunicado.

El apartamento de Bertone, de unos 300 metros cuadrados, se encuentra cerca de la residencia Santa Marta, donde reside con más modestia el papa Francisco, quien rechazó vivir en los opulentos apartamentos papales del Palacio Apostólico.

El cardenal fue removido de su cargo por el papa argentino en 2013, poco después de que fuera elegido como pontífice en marzo de ese año.

El escándalo estalló tras la publicación del libro del periodista Emiliano Fittipaldi, quien acusó a Bertone de utilizar dinero de la beneficencia para la renovación de su lujoso apartamento personal.

Este influyente ex secretario de Estado, cargo que equivale al de primer ministro del Vaticano, en varias ocasiones ha asegurado que él mismo había pagado unos 300.000 euros, de su propio bolsillo, para la renovación e inclusive donó en 2015 unos 150.000 euros a la fundación católica que supuestamente había pagado las obras.