Aunque se resiste a dejar su cargo, el primer ministro pakistaní, Nawaz Sharif, está hoy contra las cuerdas por un escándalo de corrupción que lo involucra, utilizado por la oposición para demandar un cambio de timón en el país.

La divulgación de un informe de la comisión que investigó activos financieros de la familia del gobernante en Islas Vírgenes Británicas desató un caos político en esta nación musulmana.

Según el Equipo de Investigación Conjunta (JIT), creado por el Tribunal Supremo de Justicia para analizar las denuncias, el primer ministro y sus hijos Hussein y Hassan no lograron ‘justificar activos y medios de ingresos’ durante la pesquisa.

El documento de 256 páginas subraya que ‘se ha observado una brecha significativa entre las fuentes de ingresos conocidas y declaradas y la riqueza acumulada’ por los investigados.

En abril el máximo órgano de justicia del país estimó que no había pruebas contra el político, pero decidió crear el JIT el 5 de mayo para esclarecer las denuncias sobre las cuentas de sus hijos en paraísos fiscales, conocidas tras la filtración de los llamados Papeles de Panamá.

Basado en el nuevo informe, ahora le toca a la corte dictar sentencia, un fallo que podría galvanizar, aún más, posturas y desatar protestas.

Desde su publicación el lunes, los adversarios del gobierno arreciaron sus críticas y llamados a la renuncia de Sharif, quien por el momento se mantiene firme en el ejecutivo.

Toda la oposición está unida en esta idea, expresó Shah Mehmood Qureshi, dirigente del partido Tehreek-e-Insaf (PTI), cuyo presidente, Imran Khan, convirtió en su bandera la dimisión del gobernante.

El Movimiento Muttahida Qaumi, el Partido Popular (PPP), la Liga Musulmana-Q y Jamaat-e-Islami también se pronunciaron en ese sentido.

Sin embargo, en ese campo hay diferencias en la estrategia a seguir, mientras el PTI reclama elecciones anticipadas, el PPP rechaza esa propuesta.

Queremos que la gubernamental Liga Musulmana-N (PML-N) complete su período de gobierno porque ganó las elecciones, pero debe escoger a otro primer ministro, explicó Syed Khrusheed Shah, líder de la oposición en la Asamblea Nacional (la Cámara baja del parlamento) y miembro del PPP.

Pese a las presiones, Sharif se mostró desafiante el jueves al anunciar que completará su mandato.

Aquellos que exigen mi dimisión en base a falsas e injustificadas reclamaciones deben primero mirarse a sí mismos, subrayó durante una reunión de emergencia del gabinete para analizar el tema.

Sharif aseguró que las cuentas de dos de sus hijos en Islas Vírgenes Británicas fueron abiertas mucho antes de que cualquier miembro de su familia entrara en la política.

Asimismo, criticó el informe del JIT y reafirmó que defenderá su inocencia y la de su familia.

Por su parte, la PML-N cerró filas junto a su líder y advirtió que dará batalla.

Nuestro mensaje sobre una conspiración ya fue transmitido. Ahora sólo nos centramos en desacreditar aún más al JIT y en desafiar su informe en el Tribunal Supremo, explicó al diario Dawn una fuente interna.

Ese reporte es basura, afirmó esta semana durante una conferencia de prensa el titular de Planificación y Desarrollo, Ahsan Iqbal.