‘Israel contra Soros’ sonaría raro para muchos. En Irán, a Soros le llaman sionista. Sin embargo, los sionistas israelíes políticamente instruidos califican a Soros, judío nacido en Hungría y naturalizado estadounidense, como una de las personas más despreciadas del planeta, señala Avigdor Eskin, columnista de Sputnik.

«Soros socava ininterrumpidamente a los Gobiernos democráticamente elegidos de Israel al fundar organizaciones que difaman al Estado judío y buscan negar su derecho a defenderse», dijo la Cancillería israelí en un comunicado.

Según el periodista, nadie se ha sorprendido por las recientes declaraciones del Ministerio de Exteriores de Israel contra Soros.

El conflicto estalló en el contexto de la campaña contra Soros en Hungría, desarrollada por el primer ministro, Viktor Orban. En las calles del país aparecieron carteles con la exigencia de no entrometerse en los asuntos internos de Hungría. Soros había condenado al Gobierno de ese país por su rechazo a acoger a los refugiados musulmanes.

«La respuesta de Orbán es totalmente coherente con la opinión de la gran mayoría de los húngaros de que los multimillonarios extranjeros no deben interferir en los asuntos internos de su país», subraya el columnista.

Sin embargo, la campaña se utilizó por los grupos extremistas con el fin de realizar propaganda antisemita y neonazi. El embajador israelí en Hungría, Yossi Amrani, comentó al respecto que la campaña contra Soros «siembra odio y temor».

En este contexto, el autor enfatiza que «no hay que confundir las acciones de los extremistas marginales con un descontento justificado de la población por los intentos de un millonario de imponer a los países europeos una catástrofe demográfica».

Mientras tanto, la hostilidad hacia Soros en Israel es una respuesta a su hostilidad hacia el Estado judío, asegura Eskin.

El columnista señala que Soros interfirió activamente en las campañas electorales en Israel con el fin de llevar al poder a personas de la izquierda liberal.

Además, Eskin resalta que Soros estuvo involucrado en actividad antisraelí dentro del Departamento de Estado de EEUU.

«Los estadounidenses financiaron directamente la campaña contra el primer ministro israelí Netanyahu en 2015. Este hecho ya se discutió en el Congreso de EEUU y en los medios de comunicación israelíes, pero no ha alcanzado el nivel adecuado de percepción pública», observa el autor.

Según Eskin, para la campaña en Israel, el Departamento de Estado transfirió 350.000 dólares a la organización OneVoice International, propiedad de Soros, para que trabaje en contra de la elección de Netanyahu.

«En este caso ni siquiera se trata de un rival de EEUU, es un país amigo. Si se portan así respecto a sus aliados, valdría la pena estudiar de cerca la metodología y el alcance de su intervención en los asuntos de los rivales», opina el columnista.

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