Un total de siete mil 300 inmigrantes arribaron ayer a puertos italianos a bordo de 10 buques de las instituciones que participan en las tareas de socorro, informaron ayer fuentes oficiales a Prensa Latina.

Los navíos atracaron en los puertos de Corigliano Calabro y Vibo Valentia en Calabria; Bari y Brindisi, en Apulia; Puerto Empedocle y Catania, en Sicilia; y Salerno, en Campania.

Con esos arribos, el número de inmigrantes desembarcados en Italia durante este año llegó a 90.480, 20% más respecto al mismo período de 2016, según datos de la Acnur y la Oficina Internacional para los Migrantes (OIM).

Además, el ministerio italiano del Interior comunicó que este año se pueden superar las 200.000 llegadas de refugiados, respecto a los 180.000 del año pasado.

El anuncio de esta nueva oleada se produjo en momentos en que el ministro del Interior italiano, Marco Minniti, conversaba en Libia con 13 alcaldes de esa nación para buscar alternativas al lucrativo negocio del tráfico de personas, el cual florece en ese país.

ESFUERZOS INSUFICIENTES
Por su parte, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, pidió ayer al resto de la Unión Europea (UE) “no ignorar la realidad” de los inmigrantes sin estatus de refugiado.

El dignatario aseguró que aunque han habido progresos en la política migratoria de la UE, los mismos son “aún insuficientes”.

“Estoy convencido de que la política que Italia impulsa ha dado resultados, aunque aún son insuficientes”, dijo Gentiloni en la ciudad italiana de Trieste tras una cumbre entre la UE y los Balcanes occidentales.

Antes, el primer ministro italiano se reunió en esa ciudad con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, Emmanuel Macron, quienes expresaron su solidaridad con los esfuerzos que Italia desarrolla en la acogida de inmigrantes.

No obstante, el mandatario francés especificó que es necesario distinguir la acogida a los refugiados que tienen derecho a asilo de aquellos que viajan a Europa por cuestiones económicas, pues “son dos realidades distintas” y agregó que no cederá “a este espíritu de confusión imperante”.

Al respecto, Gentiloni afirmó que la distinción del presidente francés “es legítima, son las leyes y las reglas”, pero al mismo tiempo pidió “no ignorar la realidad de las grandes migraciones”, las de tipo económico.

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