El clima, la sequía y los vientos ponen su parte, pero las causas principales de los incendios en Italia apuntan hoy a la falta de atención forestal, negligencia, vandalismo, intereses criminales e incluso enfermedades mentales.

Con un récord de más de 400 intervenciones aéreas por parte del Departamento de Protección Civil (DPC), autoridades y expertos califican las últimas cuatro semanas de este verano como las peores de la última década y las comparan con igual período de 2007 cuando se registraron 308 acciones similares de extinción.

Según el DPC, las regiones afectadas son Sicilia, Campania, Basilicata, Apulia, Abruzo, Calabria, Lacio y Umbría donde bomberos y voluntarios combaten las llamas apoyados por aviones y helicópteros concentrados en las áreas más azotadas.

Existen muchas posibilidades de que los incendios sean intencionales y se realizará una investigación profunda, dijo el ministro del Ambiente, Gian Luca Galletti en una visita a la región de Sicilia.

Las fiscalías de Palermo, la capital siciliana, Trápani, Torre Annunziata y otras ciudades, abrieron expedientes sobre los incendios ocurridos en la zona del Parque Nacional del Vesubio y varios municipios de la provincia de Nápoles, para determinar sus causas y eventuales responsables.

El diario napolitano Il Mattino incluso refirió que los pirómanos usaron animales vivos, cubiertos de gasolina, para extender las llamas en los bosques del Parque Nacional el Vesubio.

Por su parte La Stampa se refiere hoy a la existencia de 600 pirómanos que van desde los que provocan el fuego para luego ver pasar los aviones vertiendo agua, hasta los que avivan el incendio para quemar hojas secas y objetos inflamables como tuberías de asbesto, tanques y cajas plásticas.

La actuación negligente se cruza también con el vandalismo, para ‘protestar contra las autoridades públicas, o en venganza contra un parque, o porque se piensa posteriormente, utilizar la tierra limpia de los árboles para el cultivo’, tal como describe el rotativo.

Esos detalles y otros están en poder del Cuerpo Forestal del Estado, y según declaraciones del teniente coronel Marco Di Fonzo, del comando de protección de los bosques de la policía, la mitad de los incendios que ocurren son por acciones fraudulentas.

Cambian las proporciones según la época del año y las condiciones climáticas, pero siempre está detrás la mano del hombre, señaló.

Cada año un promedio de 400 a 600 personas provocan grandes incendios en Italia, muchos de los cuales son atrapados en el acto. En la actualidad están presas o en espera de juicios 633 personas por el delito de provocar un incendio.

Este año, con récord de calor y sequía, la peor combinación para incendios, y ante los sucesivos brotes de fuego, Galletti y el vicepresidente de la junta regional de Campania, Fulvio Bonavitacola, decidieron incorporar un mayor apoyo de militares en las labores de prevención en los lugares más críticos.

Las llamas se extienden por el sur de Italia, en las regiones de Sicilia, Calabria y Campania, entre otras, pero comienzan a aparecer en lugares más lejanos al norte de la península como Amiata, en la norteña región de la Toscana.

En estos momentos son tres los incendios en la cuesta del Vesubio, en Ottaviano, Torre de Greco y Herculano, además de otros brotes visibles desde viviendas cercanas a la costa.

En las acciones para sofocar el fuego participan efectivos del DPC, bomberos y voluntarios apoyados desde el aire por aviones Canadair y helicópteros.

También en Roma se multiplicaron los incendios, respecto a los ocurridos el año pasado en igual período, según un comunicado de las autoridades locales.

La alcaldesa, Virginia Raggi, escribió en su cuenta oficial en Facebook que ello ‘sucede también por las condiciones excepcionalmente secas’, y precisó que solicitó mantener la alerta máxima en todos los distritos administrativos de la ciudad.

El primer ministro, Paolo Gentiloni, por su parte, expresó su solidaridad con quienes se enfrentan a ‘a 23 incendios simultáneos’.

Cientos de personas fueron evacuadas, entre ellas turistas hospedados en la Villa Calampiso, en la localidad siciliana de San Vito Lo Capo, ante la proximidad de los incendios forestales, los que fueron trasladados por vía marítima hacia lugares seguros.

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