Un total de 47 periodistas iraquíes murieron y otros 55 resultaron heridos mientras cubrieron la ofensiva gubernamental en Mosul, destacó una entidad árabe, mientras medios locales continuaron hoy reportando incidencias de las operaciones en Nínive.

La televisión estatal de Iraq difundió datos de la Federación Árabe de Periodistas, según los cuales, esa cifra de víctimas entre los profesionales de la información sería mucho mayor, si se incluyeran a reporteros no iraquíes ni de otros países árabes.

De acuerdo con dicha institución, el primer periodista iraquí fallecido en 2017 fue Abdul Qader Al-Qaisi, a quien secuestraron en enero y su cadáver fue tirado luego junto a una carretera entre Kirkuk y Bagdad.

La más reciente víctima fatal de ese gremio fue reportada el viernes durante un ataque del Estado Islámico (EI) a la aldea Imán Gharbi, en el área de Qayyarah en el sur de Mosul.

En junio, un periodista iraquí y otro francés perdieron la vida a causa de la deflagración de un artefacto explosivo en la Ciudad Vieja de la propia urbe, la segunda más importante de Iraq.

Otro reportero identificado como Afrah Shawqi fue raptado durante nueve días y luego liberado, agregó la Federación que felicitó a los profesionales iraquíes por haber cubierto detalles de las batallas en la segunda ciudad de este país, declarada libre del Estado Islámico (EI) el pasado lunes.

Una organización internacional especializada informó en diciembre de 2016 que de los 57 periodistas que murieron en conflictos en el mundo en ese año, siete cubrían la guerra en Iraq contra el terrorismo.

El primer ministro iraquí y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Haider Al-Abadi, proclamó el 10 de julio la victoria sobre el DAESH, acrónimo árabe de EI, en Mosul y con ella el fin del califato islámico que el líder de ese grupo, Abu Bakr Al-Baghdadi, anunció allí en junio de 2014.

Sin embargo, todavía se registran choques esporádicos cuando miembros del Ejército y de la Policía Federal peinan barrios y edificios del oeste de Mosul y se enfrentan a extremistas ocultos en edificios abandonados o camuflados entre residentes.

Este viernes, unidades de la Al-Hashd Al-Shaabi (nombre árabe de las milicias chiitas conocidas como Movilización Popular, MP) se mantuvieron en disposición combativa a la espera de órdenes para proseguir la persecución de los terroristas en poblados como Hawija, al oeste de Mosul, aún no liberados.

Aquel poblado y el de Tal Afar, igualmente al occidente de la capital de Nínive, están bajo dominio de los yihadistas del DAESH, que mantiene además tres localidades en la provincia oeste de Al-Anbar colindante con Siria.

Las autoridades iraquíes recordaron que el grupo takfirista (terrorista islámico sunnita) también controla aún unas pocas áreas de Salaheddin, Diyala y Kirkuk, luego de que los voluntarios chiitas de la MP recuperaron el miércoles varias regiones en los límites de Iraq, Siria y Jordania.

Hadi Al-Amiri, jefe de la Organización Badr (que aglutina a varias milicias básicamente chiitas), informó en mayo último que la Al-Hashd Al-Shaabi había logrado llegar hasta la frontera sirio-iraquí.