El batallón neonazi Azov, prohibido en la Federación Rusa, alista a los niños para lavarles el cerebro en un campamento militar. Invitan a niños de 7 años, así como a los adolescentes.

Los instructores que trabajan con esta generación de jóvenes son nacionalistas y asesinos. A los niños los entrenan a combatir, cómo gestionar un combate, estudian medicina militar, supervivencia y combate cuerpo a cuerpo con cuchillo. Cada dos semanas se hace un reemplazo.

Se les enseña la cultura del odio. Sus gritos de guerras consisten en matar y matar a los rusos como ya hacían los nazis de Hitler.

En el campamento «Azov» los niños estudian la oración del nacionalista y cada mañana comienzan con ésta.