Durante su primer mandato, el presidente de Irán, Hasán Rohaní, logró concretar el acuerdo nuclear e impulsar la recuperación económica del país. Pero ¿cuáles son los desafíos que afronta el líder iraní en estos momentos?

La reelección de Hasán Rohaní el 19 de mayo de 2017 indica que Irán busca mantener el mismo camino que eligió en 2013. De esta manera, el pueblo de Irán reafirmó su compromiso con los principios de moderación e interacción constructiva con el mundo exterior, y también manifestó su deseo de reducir las presiones por parte de la comunidad internacional y lograr el levantamiento de las sanciones.

La llegada de Rohaní al poder para el segundo mandato contribuye a la mejora de la reputación de Irán a los ojos de la comunidad internacional y los Gobiernos de los países interesados en la paz y la estabilidad internacional, opinó el director del Centro de Investigaciones de Rusia de la Universidad de Teherán, Dzhahangir Karamí, en entrevista con el Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RSMD).

Por su parte, EEUU reaccionó de una manera muy negativa a los resultados de las elecciones. Para Karamí, esta actitud pone de relieve una vez más que «la Administración estadounidense solo se interesa en obtener un beneficio económico a corto plazo, en lugar de mantener la democracia, la paz y la estabilidad».

Entre los problemas sociales y económicos que el presidente tendrá que resolver con mayor prioridad, el politólogo destacó varios. Primero, se trata de problemas relacionados con la distribución de los poderes en el país, ya que de acuerdo con la Constitución, los poderes del presidente son limitados. Una parte de las autoridades e instituciones no están subordinados directamente al mandatario, sino que actúan de forma independiente.

Otros problemas se asocian directamente con las dificultades económicas de Irán. En los últimos años el Gobierno persa ha luchado, sin éxito de acuerdo con Karamí, en superar la dependencia de las exportaciones de petróleo. Esta tendencia se inició antes de la Revolución islámica y ha continuado desde entonces.

El analista hizo énfasis en que no se puede pasar por alto el relativo estancamiento económico, que ha requerido de inversión extranjera. A pesar de que después del acuerdo nuclear, el flujo de inversiones en el país comenzó a crecer, hasta ahora no ha dado los frutos esperados y no ha supuesto una mejora significativa de la economía.

A esto se le suma el desempleo y una serie de desafíos ambientales.

En el plano regional, el Gobierno tendrá que contrarrestar la actividad subversiva de los saudíes, la rivalidad por parte de la monarquía y las acciones de la coalición creada para luchar contra Irán.

«Decidir el rumbo exterior no es solo tarea del presidente de Irán, ya que tiene solo una parte de la responsabilidad por las decisiones en política exterior», subrayó el especialista, haciendo referencia a un posible cambio de estrategia en los asuntos exteriores.

La experiencia de los últimos 40 años demuestra la complejidad y contradicción en las relaciones entre Irán y EEUU, que están en gran medida definidas por los problemas internos de estos Estados. Así que, desde el punto de vista de Karamí, es imposible arreglar estas tensiones rápidamente.

Las relaciones entre Washington y Teherán mejorarán «solo en caso de que EEUU revise sus políticas de doble rasero respecto al terrorismo y deje apoyar a los extremistas en la región», según el analista.

Asimismo, Teherán emprende esfuerzos para colaborar con Moscú en las cuestiones relacionadas con Asia Central y Afganistán, así como la Organización de Cooperación de Shanghái (la OCS) para garantizar la estabilidad y seguridad en la región. Irán pretende continuar el diálogo y organizar reuniones técnicas entre los dos países con el fin de llegar a un acuerdo sobre el mar Caspio, recogió el experto.

Este pacto permitiría resolver los problemas de la región del Cáucaso mediante acuerdos triangulares, como los que se han utilizado en los últimos dos años para resolver el conflicto de Nagorno Karabaj, y finalmente decidir de forma conjunta la interacción y el transporte a través de los corredores internacionales ‘Norte-Sur’, explicó.

En lo relacionado con Rusia, Rohaní también seguirá cooperando con Moscú sobre temas relacionados con el Oriente Próximo, en general, y la crisis de Siria, en particular, concluyó Karamí.