Arabia Saudí no pudo predecir el fracaso de su ataque directo contra Catar, por eso ahora Riad no sabe cómo actuar, afirma el politólogo Said al Shahabi.

El Reino de Arabia Saudí carecía de un plan de acción en caso de que la situación no se desarrollara según su escenario previsto. Los saudíes lo apostaron todo a un ataque agresivo contra Catar y esperaban que el emirato fuera derrocado con una invasión a gran escala.

Pero este plan fracasó. Ahora es el momento de cuestionarse la independencia de los saudíes a la hora de dar el ‘golpe’, afirma el experto bareiní Said al Shahabi.

El politólogo pone de ejemplo la historia del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG), creado en 1981 en los primeros compases de la guerra que enfrentó a Irán e Irak (1980-1988). Arabia Saudí solía representar los intereses occidentales en este órgano, y no podía actuar de forma independiente.

«Ahora somos testigos de una situación parecida: Riad puede librar una guerra en Yemen, Siria y Libia, pero no puede hacer lo mismo con los miembros del consejo», subraya el experto.

Desde su punto de vista, Arabia Saudí se encuentra en una encrucijada desde el momento en el que Catar se negó a cumplir las 13 exigencias que presentaron los países árabes para volver a normalizar las relaciones. Entre ellas están el cierre de la cadena de televisión Al Jazeera, la ruptura de los vínculos con Irán y con el movimiento de los Hermanos Musulmanes y el desmantelamiento de una base militar turca dentro del territorio catarí.

Doha calificó de injustificado el bloqueo diplomático y de inviables las condiciones planteadas para levantarlo.

«El hecho de que Catar desobedeciera las exigencias saudíes solo reforzó su postura e incrementó las tensiones en el CCEAG. Se puede decir que Arabia Saudí carece de la capacidad necesaria para actuar en la región sin el apoyo de las fuerzas occidentales. Es algo que se puso de manifiesto en las campañas contra Yemen, Siria, Irak, Libia y Catar», opina Al Shahabi.

El experto recuerda también la eterna rivalidad entre EEUU y el Reino Unido por los recursos de Oriente Próximo. Durante su reciente visita al país árabe, Donald Trump consiguió firmar contratos por valor de miles de millones dólares y dejó con poco margen de maniobra y ganancias a sus socios anglosajones.

«Londres y Washington siempre están en una lucha implícita», sostiene Al Shahabi.

Para este año no está prevista una visita oficial del presidente norteamericano al Reino Unido. Según el experto, esto se explica por la situación interna en el Reino Unido, donde el partido laborista está ganando terreno y la popularidad de los conservadores está bajando.

«El enfrentamiento entre EEUU y el Reino Unido es decisivo para explicar la situación en el golfo Pérsico», concluye Al Shahabi.