Washington está preparándose para asestar un duro golpe a los gasoductos Turk Stream y Nord Stream 2, que amenaza con acabar con estos ambiciosos proyectos rusos.

Recientemente, Turquía llegó a un acuerdo con la empresa rusa Gazprom sobre el financiamiento para la construcción del Turk Stream en su territorio.

Al mismo tiempo, el ejecutivo de la empresa turca Вotas, Burhan Ozcan, comunicó durante la celebración del 22° Congreso Mundial de Petróleo que el proceso que implica la recepción de permisos para la construcción del segundo tramo del gasoducto va bien y sin ningún tipo de obstáculos.

No obstante, en Gazprom temen que el nuevo paquete de sanciones preparado por EEUU pueda acabar con los planes de construcción de los gasoductos Nord Stream 2 y Turk Stream.

El nuevo proyecto de ley prevé otorgar el derecho al presidente de EEUU de imponer sanciones contra personas y compañías que inviertan más de un millón de dólares de un solo golpe y más de cinco millones durante el año en la construcción de gasoductos realizados por Rusia.

Además, el nuevo paquete de sanciones  prohibirá proveer equipamiento, tecnologías y servicios a las empresas rusas que realizan proyectos de esta naturaleza.

El analista de la empresa Alor Broker Alexéi Antónov consideró que la puesta en vigor de esta ley puede afectar el futuro financiamiento del Nord Stream 2.

«Como bien sabemos, los socios europeos ya han transferido más de 1.000 millones de euros en la cuenta bancaria del único operador del Nord Stream 2. No obstante, para poder lanzar las primeras obras de construcción, el operador debe obtener la mitad del valor del proyecto, es decir, necesita más de 4.000 millones de euros», comentó el experto al periódico ruso Expert.

Si EEUU introduce nuevas sanciones ¿dónde las empresas van a buscar recursos tan grandes? Un programa de inversión tan ambicioso no permitiría a Gazprom encontrar tan rápido el dinero necesario. Además, el gigante ruso no podrá paralelamente resolver los problemas vinculados con la construcción del gasoducto Turk Stream, sostuvo Antónov.

«Se puede suponer que al fin y al cabo Rusia logre tender el gasoducto hasta Turquía ya que este país es el mayor consumidor del gas ruso y es muy poco probable que acuerde cambiarlo por el gas natural licuado [GNL] de EEUU. Sin embargo, el problema vinculado con la extensión del gasoducto hasta los países de Europa del Este e Italia tardará mucho tiempo en solucionarse». 

Por lo tanto, si las nuevas sanciones afectan a la compañía suiza Allseas —responsable de la construcción del Turk Stream— Gazprom tendrá que buscar a una nueva empresa contratista, lo que puede representar un gran problema ya que en las condiciones de sanciones actuales Allseas es la opción más segura para Rusia.

La implementación de los proyectos destinados a llevar el gas ruso a Europa está llena de dramatismo, señaló por su parte el analista en jefe de la compañía rusa TeleTrade, Mark Goijman.

«Aquí los intereses políticos y económicos de muchos países se entrelazan entre sí. Sin duda, Turquía está interesada en recibir gas ruso tanto como para el uso doméstico, como para poder exportarlo al extranjero, convirtiéndose de esta manera en un ‘hub’ europeo», dijo el analista.

Esta es la razón por la que Ankara da la bienvenida a la construcción del Turk Stream y está lista para financiarlo con Gazprom.

Tras el empeoramiento de las relaciones con Rusia, a los políticos europeos y estadounidenses les gustaría disminuir la dependencia de Europa del gas ruso.

La reciente declaración de Trump de que EEUU aumentará las exportaciones del gas natural licuado (GNL) a Europa evidencia que Washington está tratando de utilizar métodos administrativos —como las sanciones— para limitar la competencia en este ámbito.

Lo hace a pesar que de que se muestra completamente en contra cuando guerras comerciales parecidas perjudican los intereses de las empresas estadounidenses, afirmó Goijman.