La indetenible oleada de incendios forestales en Italia prosigue hoy su acción devastadora con cuantiosos daños para la economía y el medio ambiente.

Según el Sistema de Información de Incendios en Bosques Europeos (Effis, por sus siglas en inglés), el área devastada por las llamas en la semana del 8 al 15 de julio es de unas 27 mil 167 hectáreas, superior a las 27 mil reportadas en todo el año anterior por la asociación ecologista Legambiente en su informe Ecomafia 2017.

Las estadísticas aportadas por la entidad europea, citadas por varios medios, indican que desde el 1 de enero al 15 de julio los incendios devoraron 52 mil 374 hectáreas, de las cuales 34 mil 956 correspondieron a la primera quincena de este mes.

Por su parte, la Confederación Nacional de Cultivadores Directos (Coldiretti) considera que se necesitarán al menos 15 años para recuperar las pérdidas provocadas.

Además señaló los efectos sobre el medio ambiente debido a la pérdida de la biodiversidad, por los daños a la flora y la fauna, y la destrucción de grandes extensiones de bosques de robles, castaños y otros valiosos árboles maderables, considerado los pulmones verdes del país.

Al impacto de los costos provocados por las acciones para enfrentar la emergencia, la mayor organización del sector agroalimentario nacional plantea también la desaparición de las actividades humanas tradicionales de los bosques afectados como la extracción de madera, tartufo, frutos menores y hongos.

También calcula que por cada hectárea de matorral mediterráneo quemado, murieron como promedio 400 animales, incluyendo mamíferos, aves y reptiles.

Se añade a ello los daños al turismo por el descenso previsto de las visitas a las áreas arrasadas, además de la desaparición de manufacturas rurales con especialidades alimentarias tradicionales y la afectación de al menos dos mil 500 hectáreas de pastizales, viñedos y olivares, especialmente en Sicilia.

Tanto para Legambiente, como Coldiretti y el ministerio del Ambiente, entre las causas de los fuegos está la acción de pirómanos, — situación que no es nueva en Italia- pero también el abandono de los bosques, el incremento sostenido de la temperatura por el cambio climático y una drástica reducción en las precipitaciones.

En su asamblea general realizada hace dos días, Coldiretti presentó un dossier sobre el impacto de la situación climática excepcional en la agricultura nacional y destacó el efecto destructivo de la conjunción de tres factores: cambio climático, sequía y los incendios.

A un mes de julio con una temperatura 2,6 grados centígrados superior a la media histórica, se unió la intensa sequía agravada por una reducción del 60 por ciento en el nivel de lluvias y en las últimas dos semanas los incendios forestales, los cuales se extienden por la mayor parte de las regiones del país.

Al referirse específicamente a los bosques, la organización recordó que en Italia existen unos 12 mil millones de árboles, plantados en más de un tercio de la superficie cultivable en condiciones que impiden las acciones de mantenimiento, defensa y vigilancia para enfrentar a los pirómanos.

Cada día son decenas las solicitudes de intervenciones recibidas por el Centro Operativo Aéreo Unificado del Departamento de Protección Civil provenientes de la región de Campania, cuya capital es Nápoles, así como las de Calabria, Basilicata, Liguria, Toscana y Lacio, donde está ubicada Roma.

En la sureña isla de Sicilia la situación se tornó particularmente crítica, con focos en ocho de las diez provincias de la región, donde fue necesario evacuar a cientos de turistas y habitantes de la zona.

Los incendios forestales no son un fenómeno nuevo en Italia y en fecha tan distante como 1998 un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertaba sobre las amenazas a las cuales estaban expuestas las grandes extensiones boscosas del país.

El organismo internacional con sede en esta capital, se refirió a peligros de origen físico como las precipitaciones irregulares, nevadas, heladas y fuertes vientos; y a otros biológicos, pero sobre todo ‘a los daños provocados por la actividad humana’.

Desde entonces existía el criterio de que los ‘incendios han empeorado cada vez más’ y se mencionaban, entre otras causas, el ‘abandono de los bosques’ y como gran cantidad de terrenos de poco valor agrícola se ha visto invadida por arbustos y malezas.

Ahora, como ocurría entonces, la ausencia prolongada de precipitaciones, las altas temperaturas y los fuertes vientos reflejan el problema en toda su gravedad, especialmente en el sur del país.