Hoy nos encontramos en Staromikhailovka, la cual ha sido expuesta al fuego ucraniano en la noche del 19 al 20 de julio.

«Es por la noche cuando comienzan a dispararnos, y al amanecer aún seguían disparando. Yo estaba fuera limpiando y he empezado a escuchar silbidos, me he agachado y trozos de metal volaban por encima de mi cabeza. He conseguido correr hasta llegar al sótano para cubrirme. Usted puede ver como ha quedado la casa de la vecina», — ha contado una habitante.

«Esto no es un armisticio, esto son solo palabras», — era añadido por ella.