La MUD declara que se inicia la hora cero de un proceso que no sabemos dónde desembocará y qué resultados previene, incluso para ellos. Desde España, las noticias no coinciden con lo que los medios nacionales privados dicen u ocultan.

El diario español El País señaló el día lunes 17 que la oposición se prepara para constituir un nuevo gobierno. Eso significa que intentarán de nuevo un golpe de estado. Así tituló hoy ese diario: “Venezuela › La oposición a Maduro crea un Gobierno de unidad y llama a la huelga general”.

Sin embargo, el pueblo quiere trabajar y llevar su vida con normalidad. No quiere problemas y espera pacientemente las elecciones para la Constituyente del 30 de julio. Está claro que a la oposición violenta no le queda tiempo para pensar; deben actuar así sea a lo loco. Al respecto, Atilio Borón escribió en Rebelión, el mismo día 17: “Pero la oposición no quiere esperar todo ese tiempo, y mucho menos competir en una elección con todas las reglas. Por eso montó este ejercicio absolutamente informal, sin ningún tipo de garantías ni registros; ni padrones electorales ni normas de recuento y fiscalización pública, en un país en donde, según lo asegurara el expresidente James Carter, el sistema electoral es más transparente y confiable que el de Estados Unidos”.

A la violencia no le queda tiempo ni remedio, ni siquiera el consuelo del presidente de los EEUU, Donald Trump, que dijo ese mismo día, a manera de amenazas: “strong, swift economic actions” against Venezuela if “Maduro regime imposes its Constituyent Assembly on July 30”. Como si fuera el rey de un imperio al se le ven las grietas y se viene abajo.

Julio Borges y Freddy Guevara, responsables operativos de los 100 días de violencia ocurridos en cuatro municipios pequeños de Venezuela, han señalado una frase que en códigos podríamos descifrar como la fase final de un desenlace hacia una guerra civil: “Guevara aseguró que activaron “la fase superior de la lucha cívica para recuperación de democracia y gobernabilidad””. Fase superior se entiende como las armas o una intervención extranjera. La fase superior de la lucha cívica es la guerra; no lo dice, pero lo insinúa.

Lo que encuentro extraño es cómo, con qué fuerza, qué medios utilizarán la oposición para detener los millones de almas que se disponen a votar el día 30. Es una medida desesperada, sin sentido, como los actos violentos que han financiado y promovido hasta ahora. Guevara y Borges, quienes tienen mucho que explicar sobre sus llamados a molestar a millones de venezolanos que quieren tranquilidad, paz, estudio y trabajo. La elección universal, secreta y directa para constituir la Asamblea Constituyente será el 30 de julio, no tiene vuelta atrás. Podrán iniciar el sabotaje con factores psicológicos de terror, se intensificará el cerco, así como la resistencia patriota, pero la Constituyente será un hecho electoral, histórico, de dignidad, soberanía e independencia.