La noticia del regreso de Lim Ji Hyun a su patria, ha sorprendido al mundo. Es por eso, que los medios de desinformación de los países capitalistas han salido raudos para intentar dar una explicación que pueda penetrar en su público.
La joven Lim Ji Hyun llegó a Corea del Sur procedente de la República Popular de Corea en el año 2014. A partir de entonces, todos las instituciones le ofrecieron un espacio para buscar entre sus palabras todo cuanto pudiera decir de su «monstruoso» país de procedencia.
Lim participó en platós de televisión participando en tertulias, debates, informativos y todos los medios que «generosamente» los estados capitalistas ponen al servicio de mentira contra el país socialista. En estos medios, la joven norcoreana hablaba de sus experiencias subiendo a árboles, haciendo fuego en el campo, y otros medios aprendidos en la formación de la unidad de artillería a la que estuvo vinculada en su país.
Después de meses buscando un empleo, la vida le resultaba cada vez más insoportable en el Sur, «estuve trabajando en bares, en un restaurante, en un puesto de venta callejero, pero la vida para un trabajador en el país capitalista es nefasta para alguien que solamente pretende sobrevivir».
 
Continúa diciendo que fue engañada por la propaganda pensando que es muy fácil ganar mucho dinero.
«En el sur, donde el dinero gobierna, solo hay dolor físico y psicológico esperando a gente que, como yo, ha traicionado a su patria y huido», dijo Lim.
Para poder acceder a un mínimo trabajo, ella y otros desertores fueron obligados por los canales de televisión surcoreanos a calumniar a la República Popular de Corea y a su dirigente, Kim Jong-un.
«Cada día en el Sur era un infierno», aseguraba Lim ante las cámaras. «Cuando estaba sola en mi habitación, oscura y fría, me dolía el corazón y lloraba todos los días, extrañando a mi patria y a mis padres».
Actualmente Lim vive en Anju, su ciudad natal, junto a sus padres. Lim quiso relatar junto a otro joven desertor, sus malas experiencias con el régimen de Corea del Sur.
En estos últimos años, más de 25 jóvenes desertores norcoreanos decidieron volver a su patria. 
Los medios de comunicación del mundo capitalista intentan encontrar una razón para entender por qué volvieron todos estos jóvenes nuevamente a su país. Y naturalmente, derrochan su insana imaginación. Buscan falsas pistas que permitan decir que fueron secuestrados o alegando que son jóvenes espías enviados por Kim Jong Un.
En todo caso, Pyongyang celebra el regreso de los jóvenes que han sido bien recibidos por las autoridades norcoreanas, y que han mostrado su disposición para apoyar a estos jóvenes, víctimas de la falsa propaganda.
Por su parte, las autoridades surcoreanas reconocen que no saben cómo regreso y ya han anunciado que investigarán lo sucedido. También el club de fans que Lim llegó a tener en Seúl, anunció este domingo su cierre.