Según varios expertos, la crisis de Catar ha pasado ya su punto más álgido y ahora se encuentra en una especie de punto muerto. ¿Cómo se desarrollará la situación en Oriente Medio? Vladímir Sazhin, miembro del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia especializado en Irán, explica la situación en entrevista con Sputnik.

Los países árabes no están dispuestos a resolver la crisis catarí por vía diplomática, mientras que Catar, que ha recibido ayuda de países no-árabes y de Irán, sigue haciendo frente a los ultimátums que le imponen. «La ruptura será larga. Estamos muy lejos de una decisión política», declaró recientemente el titular de Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Nahyan.

«El fuerte ataque efectuado en todas las esferas no permitió a las cuatro potencias árabes tomar a Catar por fuerza. Un emirato pequeño, pero orgulloso, logró no inclinar la cabeza ante 13 exigencias humillantes por parte de sus opositores. Y está claro por qué. En 2015 el Fondo Monetario Internacional calificó a Catar como el Estado con mayor riqueza per cápita», afirmó Sazhin.

Doha puede resistir los ataques debido a su base financiera sin precedentes, sostuvo el analista. Se trata de 26,6 toneladas de oro, unas reservas de divisas de 40.000 millones de dólares, un fondo de inversiones estatal de 300.000 millones de dólares y un superávit presupuestario que casi llega a las 40.000 millones de dólares, detalló Sazhin. Asimismo, Irán y Turquía, gracias a su ayuda, desmontaron el bloqueo que empezaba a crearse alrededor de la península.

A pesar de que Arabia Saudí podría agravar la situación catarí, el apoyo a Doha por parte de EEUU, Francia, Alemania, Turquía, Rusia y otros países, Irán incluido, rebajó el nivel de confrontación.

«En esta situación, Irán, sin duda alguna, ganó su batalla por Catar y esto implica un posterior reforzamiento de su influencia —política y económica- tanto en el mismo Catar, como en la zona del golfo Pérsico», manifestó politólogo.

Sin embargo, las relaciones entre Doha y Teherán no son puramente románticas, sino pragmáticas. Y según aclaran los periodistas esto tiene ‘900 billones de razones’: esta es la cantidad exacta de pies cúbicos de gas que Catar posee en el yacimiento que el emirato controla junto con Irán en el golfo Pérsico. Se trata del yacimiento de gas natural más grande del mundo; el South Pars, nombre dado para la parte iraní, y el North Dome, la parte catarí. Esta reserva garantiza prácticamente toda la producción de gas catarí y más del 70% de las ganancias por exportaciones. Esto obliga a Catar a mantener un equilibrio entre los intereses de Irán y del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG), que muy a menudo se contradicen.

«La crisis catarí dividió a todo el mundo árabe. Así, una parte de países árabes decidieron apoyar Arabia Saudí (Bahréin, EAU, Yemen, Egipto, Libia), mientras que Mauritania, Mauricio, las islas Maldivas y Comoras aunque apoyaron a los saudíes, no lo hicieron con mucho empeño. Kuwait y Omán, países miembros del CCEAG, declararon su neutralidad y tratan de actuar como mediadores», puntualizó Sazhin.

El analista hizo una comparación con el caso de Siria, donde casi todos los actores árabes, aparte del movimiento libanés Hizbulá, están en contra de la participación de Irán en el conflicto. Sin embargo, el experto concluyó que esta «ruptura árabe» es beneficiosa para Teherán. Sin duda, la actual situación en Catar no se convertirá en un conflicto serio y armado porque todas las partes implicadas están entrelazadas en materia económica y financiera en el mercado mundial de divisas y recursos energéticos. De todos modos, según Sazhin, no tiene sentido esperar un arreglo rápido de la crisis que entra en la fase de interminables exigencias y concesiones, compromisos y explosiones, aunque más «parecidos a los efectos propagandísticos o pirotécnicos (como en el cine)».

 

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