Rusia calificó hoy de muy negativas las nuevas sanciones aprobadas por el Senado estadounidense, dirigidas a crear obstáculos a la inversión en su esfera energética y al acceso a la banca internacional.

Lo vemos de forma muy negativa, consideró el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, ante una pregunta del canal de televisión CNN sobre la reacción respecto el nuevo paquete de restricciones propuesto por Washington.

Pese a las demandas del sector empresarial para abstenerse de la aplicación de más sanciones contra Rusia, el Congreso norteamericano publicó un proyecto de ley propuesto de conjunto por demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes.

Con anterioridad, el Senado estadounidense dio el visto bueno al nuevo grupo de medidas contra Rusia que incluye castigos a empresas norteamericanas y de terceros países con inversiones en la esfera energética rusa.

Además, reduce el tiempo de devolución de los créditos y otras acciones para dificultar el acceso al mercado financiero de las compañías y la banca de esta nación.

Berlín fustigó fuertemente la referida iniciativa al considerar que está dirigida, entre otras cosas, a entorpecer la cooperación comercial entre Rusia y Alemania y a utilizar métodos de presión para obtener ventajas comerciales.

Gazprom y empresas germanas se disponen a construir un gasoducto, conocido como Torrente Norte-2, que sería paralelo a otra vía gasífera construida en los últimos años para llevar de forma directa el gas ruso, a través del mar Báltico, a Alemania.

Washington anuncia abiertamente que está dispuesto a cubrir la ausencia del gas ruso en el mercado europeo con su gas de esquisto que llevaría por vía marítima hasta el viejo continente, una opción mucho más costosa, estiman expertos.

Curiosamente, la justificación para las nuevas sanciones se basa en una campaña mediática que sitúa a Rusia como la promotora de acciones, con empleo de hackers, para interferir en los asuntos internos estadounidenses.

El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró a su similar norteamericano, Donald Trump, en un encuentro en Hamburgo, que su país nunca se dedicó a interferir en la política interior del país norteño.

Medios de prensa locales destacan, sin embargo, que la historia de maniobras de Estados Unidos, no solo dirigidas a interferir, sino a socavar la estabilidad en Rusia, tiene varias décadas y acumula millones de dólares dedicados a ello.

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