Quizá ningún otro escenario podía ser más propicio que Nicaragua por estos días para refrendar el compromiso de lucha de la izquierda latinoamericana y caribeña, al conmemorarse el aniversario 38 de la Revolución Popular Sandinista.

Y allí el XXIII Encuentro del Foro de Sao Paulo ratificó que la unidad en la diversidad es posible, tras asumir el Consenso de Nuestra América como programa político para enfrentar la contraofensiva del neoliberalismo.

‘Estamos juntos con Venezuela’, proclamó la secretaria ejecutiva del Foro, Mónica Valente, mientras los miembros del mecanismo integracionista patentizaron su respaldo unánime a la Asamblea Constituyente que impulsa el presidente Nicolás Maduro, en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto desatado en el país por la derecha.

Los más de 300 delegados de 22 países que participaron en el encuentro recalcaron que la única manera de lograr la democracia es ‘consultando al pueblo y no a través de golpes como en Brasil, Paraguay y Honduras’, por lo que condenaron el juicio político contra el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para inhabilitar su participación en las próximas elecciones.

La voluntad de aunar esfuerzos ante los desafíos comunes hizo que el encuentro del Foro fuera todo lo que se esperaba de él como espacio de debate, concertación y convergencia de la izquierda latinoamericana. Para pronunciarse a favor del proceso de paz en Colombia y de la retirada de las bases militares extranjeras, para rechazar cualquier forma de discriminación y la violación de los derechos y la cultura de los pueblos originarios.

Pero sobre todo sirvió para exigir el cese de las políticas injerencistas del imperialismo como el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba que el presidente norteamericano DonaldTrump pretende recrudecer, pese a constituir una estrategia fallida durante más de medio siglo.

‘Mientras Trump levanta muros, aquí levantamos puentes’, enfatizó uno de los participantes en la cita, y las banderas emancipadoras de la izquierda volvieron a ondear en alto.

Un momento especial fue la participación del luchador boricua Oscar López Rivera, quien por tantos años tuvo una presencia simbólica dentro del Foro, pero finalmente pudo abogar en persona por la independencia de su natal Puerto Rico, tras padecer décadas de encierro en cárceles estadounidenses.

Asimismo, hubo un merecido tributo al legado revolucionario del líder histórico Fidel Castro, el comandante Ernesto ‘Che’ Guevara y el venezolano Hugo Chávez, cuyas ideas siguen siendo fuente de inspiración para las fuerzas progresistas del mundo.

Fundado por Fidel y Lula en 1990, el Foro de Sao Paulo surgió para aglutinar a la izquierda latinoamericana, cuando el derrumbe del campo socialista en Europa parecía abrir un cisma insalvable y los ideólogos del neoliberalismo se apuraban a decretar ‘el fin de la historia’.

No obstante, gracias a esa iniciativa, 27 años después la izquierda sigue teniendo su ruta clara: tras Managua en esta ocasión, La Habana acogerá la próxima cita del Foro en 2018.

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