El incidente se produjo el pasado 9 de julio en la ciudad de Cocoa. Los chicos, de entre 14 y 16 años, presenciaron en directo como Jamel Dunn (31 años), de movilidad reducida, perdía la vida en un lago. No sólo se quedaron sin auxiliarlo sino que encima sacaron sus teléfonos móviles para grabarlo en el agua. Se rieron de él, lo insultaron y lo dejaron morir sin ni siquiera llamar al teléfono de emergencias.

EN FLORIDA NO ES OBLIGATORIO AYUDAR EN ESTOS CASOS
En el vídeo, de unos dos minutos y que circuló ampliamente por las redes sociales, se escuchaba a Dunn pedir auxilio mientras luchaba por mantenerse a flote. “El vídeo es muy duro de ver y escuchar. Es un asunto moral. Resulta difícil de creer que haya alguien que vea a una persona ahogándose y no haga nada para ayudarla o al menos intente comunicarlo a las autoridades”, describió en rueda de prensa el jefe de la Policía de Cocoa.

A pesar del incidente, los adolescentes han quedado sin cargos por su acción. “No hay ley o norma que requiera que se reporte a las autoridades estos casos, ni nada que diga que cuando alguien se está ahogando haya que reportarlo obligatoriamente”, expresó con frustración el agente Mike Cantoloupe.

Aunque la muerte se produjo el 9 de julio, no se encontró el cadáver de la víctima hasta pasados tres días. Una vez localizado fue cuando llegó a oídos de la policía la existencia del vídeo viral de un hombre ahogándose mientras un grupo de burlaba de él. Empezó entonces una investigación hasta localizar a los cinco adolescentes implicados e interrogarlos.

Desde el departamento de Policía de Cocoa han calificado la acción de los jóvenes como un acto “cruel e inhumano”. Más si cabe después de que al interrogarlos se apreciara la falta de remordimientos en ellos y la indiferencia con la que hablaban del hombre que vieron morir.

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