El director del SBU, Vasili Gritsak, realizó, durante una rueda de prensa celebrada en Kiev, una gran cantidad de interesantes declaraciones con las que intentó levantar el espíritu patriótico de la ciudadanía y reavivar el ligeramente debilitado fuego del odio a Rusia.

En primer lugar, Gritsak afirmó que Ucrania ha entregado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya “miles de páginas de evidencias documentales sobre la agresión rusa en Donbass y en Crimea”, que supuestamente demuestran que “Rusia está financiando el terrorismo, suministrando armas y equipamiento a Donbass”.

“Todos los documentos muestran que las más altas autoridades de la Federación Rusa han desarrollado un trabajo a gran escala dirigido a destruir el Estado ucraniano con la participación directa de las fuerzas armadas en la lucha en Donbass y la ocupación de Crimea”, afirmó Gritsak.

Parece que a Gritsak no le ha importado en esta rueda de prensa que la comunidad internacional haya sido incapaz de confirmar esas alegaciones de las autoridades de Kiev.

Gritsak ha ido más allá en sus declaraciones y no ha parado ahí. Según el director del SBU, en Donbass han muerto miles de soldados que oficialmente formaban parte de las tropas de la Federación Rusa. Ni siquiera las imágenes de satélite ha encontrado al Ejército Ruso en las Repúblicas Populares, pero el líder del SBU está convencido, no solo de que existen, sino de que muchos de ellos están muertos.

Gritsak prosiguió afirmando que, en su opinión, el presidente ruso Vladimir Putin “ha criticado duramente a su asesor Vladislav Surkov”, al que ha encomendado una nueva tarea: acabar con el actual Gobierno de Ucrania.

“Solo en la semana que transcurrió del 28 de junio al 4 de julio, el SBU destapó seis intentos de la Federación Rusa de organizar protestas en la embajada de Polonia. Los encargados rusos han recibido la orden de celebrar en Kiev una protesta contra el aniversario de la tragedia de Volinia”, afirmó Gritsak [el asesinato de miles de personas, en su mayoría polacos de la región de Volinia, a cargo de los nacionalistas ucranianos de OUN-B y UPA entre 1943 y 1944-Ed].

El director del SBU precisó que el presupuesto para estos actos ascendía a 3.000 dólares. Entre otras acciones, los “provocadores” rusos debían capturar la recepción de la Fiscalía General de Ucrania y llevar a cabo una provocación en la Administración Presidencial. Por suerte, y para tranquilidad de los ucranianos, el SBU ha conseguido impedir estas acciones.

La rueda de prensa fue todo un éxito. Solo quedó por resolver una cuestión: en qué mundo vive el director del SBU Gritsak, para el que es tan sencillo saber todos los detalles ocultos, no solo de las reuniones entre Putin y Surkov, sino de los cuerpos de soldados rusos, sus pasaportes y carnets militares (que portan dando más facilidades para que Ucrania pueda identificarlos) enterrado en la estepa de Donbass.