Autoridades estadounidenses calificaron como suceso atroz la muerte hasta ayer de 10 inmigrantes en la ciudad de San Antonio, Texas, por permanecer dentro de un remolque sin ventilación.

La víspera se informó el descubrimiento de ocho fallecidos y unas 20 personas en estado crítico dentro del camión aparcado en el estacionamiento de una tienda de la cadena Walmart.

Según comunicó este lunes el Departamento de Justicia, la cifra de víctimas mortales ascendió a la decena tras el deceso de dos rescatados en instalaciones médicas.

A juicio del director interino de la Oficina de Inmigración y Aduanas, Thomas Homan, a las redes de tráfico humano no le importan las vidas de las personas con las que comercia.

Por su parte, el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, lamentó ayer en un comunicado la tragedia y reiteró que la entidad bajo su cargo seguirá enfrentando hechos similares.

Estos traficantes no tienen consideración por la vida humana y solamente buscan beneficios económicos, expuso el titular.

De acuerdo con fuerzas del orden, el vehículo pudo haber transportado más de 100 inmigrantes, la mayoría de ellos mexicanos y guatemaltecos, pero muchos fueron recogidos del lugar o huyeron, y la policía solo encontró a unos 40 en total.

Fiscales federales acusaron al conductor del medio de transporte, un hombre de Florida de 60 años identificado como James M. Bradley, de tráfico de personas.

En la primera comparecencia del detenido este lunes ante los tribunales, la jueza Elizabeth Chestney dijo que el crimen podría tener como condena la pena de muerte.