La crisis en el golfo Pérsico tiene efectos positivos sobre las relaciones de Rusia y Catar. Moscú puede convertirse en uno de los principales socios de Doha, opina el embajador de Catar en Rusia, Fahad bin Mohamed Atiya.

Actualmente, las autoridades cataríes se sienten seducidas por la posición constructiva que Rusia ha tomado en el conflicto de Catar, así como por el hecho de que Moscú haya mostrado predisposición a ayudar a Doha.

«Durante muchos años, [Rusia] ha sido defensora de los  principios relacionados con el respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de otros países», dijo Atiya.

Entrevistado por el periódico ruso Vzglyad, Antón Mardásov, politólogo ruso del Instituto de Desarrollo Innovador, considera que, hoy en día, Catar necesita establecer nuevas alianzas.

«Considero que en esta declaración [la del embajador]  hay más política que economía, puesto que Catar, dada la crisis actual, necesita a países que lo escuchen, como también necesita entablar contactos políticos para poder evitar que se forme la imagen de un Estado marginado».

Mardásov opina que los contactos políticos entre Moscú y Doha pueden transformarse en algo real: en una ampliación de colaboración económica.

Sector petrolero y gasístico 

La misma opinión es compartida por Nadana Frídrijson, analista del centro KUB y presentadora de la cadena rusa Zvezda, que también fue entrevistada por el medio ruso.

Frídrijson mencionó que, antes del bloqueo, los dos países mantenían negociaciones en el ámbito de las inversiones. Esta es la razón por la que ahora Doha puede invertir sus recursos en la economía rusa. Otro ámbito abierto para la colaboración entre ambos países será el sector del gas.

«Rusia y Catar son rivales, pero, en caso de que vayan a colaborar, podrán ponerse de acuerdo sobre la habilitación conjunta del mercado europeo. (…) Si en el futuro estas relaciones no se quiebran, Moscú podrá dar el paso de rival a socio de Catar», prosiguió Frídrijson.

Ajmet Palankóev, analista de la Cámara de Comercio e Industria de Rusia, se muestra aún más optimista acerca de la colaboración bilateral, que antes era casi inexistente.

Según Palankóev, Doha posee una producción más avanzada en los ámbitos del petróleo y del gas, mientras que importa los demás productos y bienes del extranjero.

«El tipo de cambio que tiene actualmente el rublo es un buen punto de partida», aseveró el analista.

Agricultura

Palankóev asegura que ve en esta premisa un buen potencial para el desarrollo de exportación de tecnologías, servicios y alimentos rusos a Catar.

Tras el bloqueo, Catar está experimentado dificultades relacionadas con el abastecimiento de alimentos. De esta manera, los agricultores rusos pueden sacar partido de la situación.

Actualmente, el Consejo de Negocios ruso-catarí de la Cámara de Comercio e Industria de Rusia está trabajando en el asunto, comunicó Palankóev, que preside dicho consejo.

Fortaleza de Rusia en Oriente Próximo

La interacción con Catar promete traer no solo cambios positivos en la economía de Rusia, sino también en el ámbito de la política exterior, particularmente en lo relativo a la guerra en Siria.

«Rusia está muy interesada en la información que Catar posee sobre el financiamiento de diferentes grupos armados. Si Doha comparte estos datos, recibiremos una gran ventaja en la dirección siria», enfatizó Frídrijson.

Por su parte, Mardásov recalcó que el hallazgo de un amplio espacio para la colaboración entre Moscú y Doha en la crisis siria se debe al hecho de que Catar está interesado en la iniciativa rusa relativa a la creación de zonas de distensión.

Hay espacio de sobra para la cooperación política de ambos países. La crisis en Libia sería otro ejemplo de ello, según Mardásov.

Rusia mantiene buenos contactos con el comandante del Ejército Nacional Libio, el mariscal Jalifa Haftar, e insiste en que se alcance un compromiso entre él y el jefe del Gobierno de Unidad Nacional de Trípoli, Fayez Sarraj.

En este sentido, Moscú podría utilizar la posición de Doha, que apoya activamente al Gobierno de Unidad Nacional de Trípoli, para fortalecer sus contactos con Sarraj.

Según Mardásov, la cooperación con Catar contribuirá en cualquier caso a la consolidación de sus posiciones en Oriente Próximo.

El 5 de junio, Arabia Saudí, Bahréin, Egipto y Emiratos Árabes Unidos anunciaron la ruptura de las relaciones diplomáticas y la suspensión de las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas con Catar, tras acusar a Doha de apoyar el terrorismo.

Al boicot diplomático de Catar se sumaron posteriormente Libia, Yemen, Maldivas, Mauritania y Comoras; Jordania y Yibuti redujeron el nivel de sus lazos diplomáticos con Doha; Senegal, Chad y Níger llamaron a consultas a sus embajadores en Catar.

Posteriormente, Arabia Saudí, Bahréin y EAU presentaron a Catar un ultimátum de 13 puntos que Doha tiene que cumplir para que se restablezcan sus lazos con las naciones árabes.

No obstante, muchos expertos consideran que este conflicto fue provocado por razones políticas. La política aplicada por Catar contradice muy a menudo los enfoques de otros países árabes, particularmente el de Arabia Saudí. Además, a las autoridades saudíes no les gusta el trato moderado de los cataríes hacia Irán.

Etiquetas: ;