La tregua no pactada entre los delincuentes y las autoridades en la caribeña ciudad de Colón, la segunda en importancia en Panamá, pareció finalizar y hoy las fuerzas del orden arreciaron su labor de control.

Los homicidios se elevaron a 45, lo que provocó la reacción inmediata del ministro de Seguridad, Alexis Bethancourt, quien reconoció que tras dos meses de relativa tranquilidad hubo un fin de semana complejo, cuando ocurrieron tres asesinatos.

El titular se trasladó este lunes hasta la urbe para revisar los programas establecidos en la zona y analizar in situ los hechos, dos de los cuales pudieron ser dentro del crimen organizado, mientras el tercero responde a rencillas de pandillas, aseveró Bethancourt.

Según investigaciones realizadas por la Policía, la inseguridad está asociada a las pugnas entre bandas delictivas, disputa de territorios y trasiego de drogas, lo que crea pánico en la población, a la vez que desafía a las autoridades y sus proyectos sociales para sacar a los jóvenes de la delincuencia.

‘Reconocemos que hay un conflicto entre las bandas de Colón que se dedican a contaminar los contenedores que parten a Europa con droga’, dijo en mayo pasado el presidente del país, Juan Carlos Varela, a los medios de prensa.

‘El Gobierno no va a aceptar que esta ciudad siga así, por eso haremos lo que sea necesario’, aseguró el mandatario, quien encabezó en abril último una reunión del Consejo Nacional de Seguridad para tomar medidas extraordinarias en el enfrentamiento a las pandillas.

Los grupos criminales, identificados por la Policía con sus nombres y las calles donde operan, se disputan actualmente el territorio para los negocios ilícitos, hecho que lleva a los sicarios a ejecutar crímenes motivados por esos enfrentamientos.

Según un reporte del diario Panamá América, estas redes reclutan a personas con acceso a los puertos y les ofrecen hasta mil dólares por cada kilogramo de droga que introducen a la fuerza en los contenedores, a la vez que amenazan a quienes rechazan hacer tales fechorías.

La ruta del tráfico de estupefacientes aprovecha la ubicación de esta urbe en la entrada atlántica del Canal de Panamá, el alto número de contenedores en sus tres puertos, además de sus conexiones por tierra y mar con los volúmenes que se mueven desde la vecina Colombia.

El análisis realizado por los cuerpos istmeños de seguridad y las altas tasas de asesinatos y hechos violentos, ubican a Colón entre los objetivos priorizados de la recién creada Fuerza de Tarea Águila, una unidad élite para el enfrentamiento al crimen organizado, subordinada al jefe de estado.