¿Sube la pobreza en Paraguay? El gobierno lo admitió, pero sus detractores afirman que manipuló las estadísticas, las maquilló, y las cifras reales son mayores.

Los resquemores parten de lo mucho que se demoró el Ejecutivo en divulgar los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente a 2016, pues apenas lo hizo a mediados de junio.

Se preguntan diversos sectores si esa dilación obedeció a un proceso de cambiar cifras para así ofrecer un panorama menos alarmante, aunque desalentador al fin.

La investigación de la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos de la Secretaría Técnica de Planificación reveló un alza en la pobreza del 2,2 por ciento en 2016, cuando se contabilizó el 28,8 por ciento de personas en esa condición.

Esos porcentajes significan que en el país se sitúan bajo el límite de pobreza y en la extrema 1949 272 ciudadanos de los 6,7 millones de habitantes, pese al crecimiento económico del 4,1 por ciento anunciado por el Banco Central del Paraguay,

En la prensa aparecieron entonces opiniones contrarias a esas cifras, pues aseveraron algunos medios que se evidenció la manipulación de las estadísticas con la reducción del ingreso per cápita necesario para dejar de ser indigentes.

Argumentaron que si en 2015 una persona era considerada en extrema pobreza cuando no tenía acceso a la compra de la canasta básica de alimentos y disponía de menos de 10 500 guaraníes por día, un año después la institución encargada tomó como base menos de 7 500.

Esas cantidades equivalen a 1,88 y 1,34 dólares, respectivamente, aunque al cambio actual.

Las autoridades negaron en su momento haber realizado una maniobra deshonesta, solo lo calificaron de actualización de los datos, pero lo cierto es que la reducción de los valores permitió a numerosas personas en la extrema pobreza en 2015 no ser consideradas como tales al año siguiente.

De acuerdo con el informe oficial, la pobreza extrema o indigencia afecta a 387 242 paraguayos y representa el 5,73 por ciento de la población total del país, con el mayor porcentaje concentrado en el área rural.

Esas estadísticas indican cómo de un año a otro la cantidad se elevó en 26 486 individuos en situación extrema, claro que a partir de los nuevos valores establecidos.

Achaca el estudio los incrementos en la pobreza, entre otros factores, a que el promedio de fuentes de ingresos en general se redujo un tres por ciento en esa etapa.

De acuerdo con el discurso oficial, la indigencia hubiera aumentado en ese periodo en 25 por ciento a no ser por los subsidios incluidos en programas gubernamentales.

Pero esos, ripostan los adversarios, son utilizados más para ensalzar campañas políticas que en beneficiar a quienes más golpeados están económicamente.

Otro dato preocupante: en el Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030 de Paraguay es inexistente una meta concreta de reducir la pobreza global, solo la extrema, como admitió el titular de la Secretaría de Planificación Técnica, José Molinas.

El ministro señaló el propósito de bajar al menos en tres por ciento el índice de indigencia para ese entonces, que abarca a los ciudadanos con carencia de recursos indispensables para su alimentación. Y nada más.

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