Doha ha sido sancionada y acusada por un grupo de cuatro países liderado por Riad de supuestamente financiar al terrorismo.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, exhortó a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahrein a suspender el bloqueo terrestre contra Catar, esto una semana después de que Washington firmara con la nación árabe un acuerdo para combatir cualquier tipo de financiamiento al terrorismo.

Tillerson viajó de urgencia a mediados de julio al Golfo Pérsico para mediar en la crisis que afecta a Catar hace más de un mes por la decisión de estos cuatro países, liderados por Arabia Saudita, de romper relaciones diplomáticas y cerrar sus fronteras con Catar el pasado 5 de junio, supuestamente por apoyar el terrorismo islamista internacional.

Entre los grupos terroristas que dicen respaldan esta nación árabe, y que Arabia Saudita menciona y condena, son los Hermanos Musulmanes, el Estado Islámico y Al Qaeda.

in embargo, según la excandidata Presidencial de los Estados Unidos, Hillary Clinton, Arabia Saudita pareciera apoyar al igual que Catar a estos grupos.

En una conversación que sostuvo Clinton por correo electrónico con su presidente de su campaña electoral, John Podesta, afirmó que Arabia Saudita y Catar apoyan de forma financiera y logística a terroristas islámicos.

“Tenemos que utilizar nuestros recursos diplomáticos de inteligencia y más tradicionales para presionar a los gobiernos de Catar y Arabia Saudita, que están proporcionando apoyo financiero y logístico clandestino al Estado Islámico y otros grupos radicales sunitas de la región”, escribió la candidata demócrata a Podesta en un e-mail que filtró Wikileaks en octubre del año pasado.

Ante esta develación, pese a que en todas las declaraciones se han quedado con la condena a Catar por apoyar al terrorismo, pareciera que son otros temas los que tienen incómodos a estos cuatro países, principalmente a Arabia Saudita, y que a su vez preocupa a Estados Unidos, porque Doha es otro de sus aliados en el Medio Oriente, donde además posee una base militar aérea de gran importancia.

APOYO A IRÁN

Para el periodista español radicado en Estambul, Ilya U. Topper, la crisis en Doha deriva realmente de su relación con Irán, y no por su financiamiento al terrorismo.

En su artículo “Arabia Saudí contra Qatar: el islamista más radical del barrio soy yo”, Topper recuerda que la agencia catarí de noticias difundió en mayo unas palabras que el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, pronunció durante un acto militar, y que molestaron a Arabia Saudita:

“Irán es una potencia islámica” y “No es de sabios mantener tensiones con Irán”.

Y aunque Catar desmintió de inmediato que el emir hubiera pronunciado esas palabras, achacándole la culpa a un supuesto hacker que se metió en la web de la agencia, Arabia Saudita, Bahrein, Egipto y Emiratos bloquearon en represalia el portal de Al Jazeera, medio de comunicación propiedad del Estado de Catar.

Arabia Saudita e Irán son países archienemigos.

Aunado a las palabras del emir de Catar sobre Irán, otros dos hechos ya tenían molesto al Gobierno saudí. Según la prensa de Arabia Saudita, el ministro de Exteriores catarí, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani, se había reunido en secreto en Bagdad con Qasim Suleimani, un comandante de la Fuerza Quds iraní.

Asimismo, la llamada telefónica que le hizo el emir Tamim Hassan Rohaní, tras oficializarse como Presidente de Irán, para promover las relaciones bilaterales y de cooperación en lo político y económico, sumó en contra de Catar.

Para el periodista español, esta llamada “debió de ser la gota final. Porque la creencia de que Irán es el eje, la base y la cúpula del Mal parece haberse convertido en los últimos años en un dogma aún más divino para Arabia Saudita que para Israel”. Y es que tras la cancelación de las sanciones contra Irán por Estados Unidos, Arabia Saudita ha visto amenazado su poderío como principal potencia regional militar, política y económica.

CONDICIONES A CATAR

Tres semanas después (23 de junio) del rompimiento de las relaciones políticas y el bloqueo por tierra, mar y aire contra Catar, por supuestamente financiar el terrorismo, la agencia oficial de noticias de ese país publicó la serie de condiciones que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto entregaron a Doha para normalizar las relaciones. Estas debían cumplirse en diez días.

La principal condición era romper sus relaciones con Irán y cerrar sus legaciones diplomáticas en ese país; así como cesar cooperaciones militares y de servicios secretos.

Debía clausurar la base militar turca en construcción en su territorio y dar por terminada la cooperación militar entre los dos países.

Cerrar el canal de televisión Al Yazira, con sede en Doha, y sus sucursales, así como otros medios a los que apoya de forma directa o indirecta el Gobierno catarí, como Arabi21, Rassd o Sharq.

Entre otras condiciones, Catar debía “dejar de interferir en los asuntos internos e intereses extranjeros de otros países” y romper sus relaciones con todas las organizaciones terroristas, incluyendo los Hermanos Musulmanes, el Estado Islámico, Al Qaeda, Jabhat Fath al Sham (el antiguo Frente al Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria) y la milicia chiita libanesa Hizbolá.

Asimismo, instaron a este país a cesar cualquier forma de financiación de cualquier ente terrorista o extremista, ya se trate de individuos, entidades u organizaciones y extradite a todos los terroristas solicitados por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto. Otra demanda era el pago de compensaciones a las víctimas por las pérdidas derivadas de “las políticas de Catar en los últimos años”.

Después de analizadas, el gobierno de Doha se negó a cumplir con estas demandas por considerar que eran sobredimensionadas y poco realistas.

A los días, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, se reunió con el principal mediador en la crisis diplomática en Kuwait, el emir Sabah Al Ahmed Al Sabah, para buscar estrategias y lograr convencer a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Barein y a Catar.

Luego viajó a Doha, y sostuvo primero un encuentro con el emir qatarí Tamim bin Hamad al Zani, para luego reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores de Catar, Mohamed bin Abdelrahman al Zani, con quien firmó un acuerdo conjunto para combatir “la financiación del terrorismo”, y así intentar bajar las tensiones.

“Estados Unidos y Catar haremos más juntos para seguir el rastro de las fuentes de financiación, colaborar y compartir información y mantener la seguridad de la región y de nuestro país”, dijo Tillerson luego del breve encuentro.

Al día siguiente se trasladó a Arabia Saudita, donde se reunió con el rey Salman bin Abdelaziz y los ministros de Exteriores de ese país, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein. Sobre este encuentro, Tillerson, quien han reiterado la importancia de resolver esta crisis desde que empezó, no ofreció ningún tipo de declaraciones.

Más de un mes después, el conflicto sigue estancado, ni Catar acepta las condiciones impuestas por estos cuatro países árabes para reanudar las relaciones, ni estos gobiernos suspenderán el bloqueo hasta que Doha cumpla.

CESE DE RELACIONES

Antes de la visita del presidente estadounidense Donald Trump a Arabia Saudita en mayo, en la que éste pidió una coalición frente al Estado Islámico, Catar denunciaba ser víctima de una campaña en su contra, que lo acusa de apoyar al terrorismo. Dos semanas después, Arabia Saudita emitió el comunicado en el que rompía relaciones con Doha por su presunto “apoyo al terrorismo”, que habría hecho peligrar la seguridad y estabilidad interna de los países árabes. A la decisión se sumaron Barein, Emiratos Árabes, Egipto y Yemen.

Además de romper relaciones diplomáticas con Catar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Barein cerraron desde ese momento su espacio aéreo a vuelos cataríes. Todas las rutas de Qatar Airways programadas días después del bloqueo hacia el oeste, se vieron obligadas a pasar por el espacio aéreo de Irán y Turquía.

Y como también prohibieron viajar a Catar a sus ciudadanos y vetaron la entrada de cataríes a sus territorios, Egipto y seis aerolíneas del golfo Pérsico suspendieron sus vuelos hacia Doha.

Pocos ciudadanos de Catar viven y trabajan en países vecinos, pero el cierre del único acceso terrestre al emirato, a través de Arabia Saudita afectará a las importaciones, entre ellos los productos alimentarios. Los habitantes de la capital llenaron los supermercados para hacer acopio de alimentos.