Diversas opiniones genera la inminente elección como presidente del parlamento peruano, de Luis Galarreta, cuya tratectoria de furibundo opositor contrasta con la distensión abierta, bajo el paraguas neoliberal, entre su partido y el gobierno.

El tema cobra especial importancia debido a que el partido de Galarreta, Fuerza Popular (FP), tiene mayoría absoluta en el parlamento, la que ha usado, según opinión generalizada, para cercar al gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski y determina que el nominado será elegido mañana en la sesión convocada para el efecto.

Tal mayoría asegura la elección de Galarreta, cuyos altisonantes ataques al ejecutivo, a la izquierda y hasta a miembros discrepantes de su propia bancada, recuerdan hoy quienes creen que es una especie de adiós al entendimiento alcanzado en un diálogo entre el mandatario y la jefa de FP, Keiko Fujimori, sobre todo en lo económico.

Kuczysnki (PPK) pidió que en el segundo año de su administración, que cumple el día 28, el Ejecutivo y el Legislativo fujimoristas trabajen juntos y sin confrontaciones.

El analista Juan Carlos Tafur señaló que la sorpresiva nominación de Galarreta es ‘una declaración de guerra anticipada’ al gobierno, pues si bien Fujimori ha aceptado apoyar con su mayoría proyectos para reactivar la crítica economía, FP ‘juega a la escopeta de dos cañones’ y el citado personaje seguirá perturbando al Ejecutivo.

Otros comentarios señalan en cambio que el inminente titular del Congreso fue nominado ‘por su obediencia plena’ a Keiko Fujimori, lo cual le permitiría ser incluso operador legislativo del entendimiento con el gobierno, alentado por políticos, empresarios y medios de prensa neoliberales.

El propio Galarreta dijo hoy, ante preguntas sobre sus beligerantes antecedentes, que entiende perfectamente que uno fue su papel como congresista y vocero de su bancada y otro el que debe desempeñar como presidente del Congreso, ‘de articulación y coordinación’.

‘Nadie quita la posibilidad que el cargo haga a la persona. Tal vez Galarreta cambie su conducta, pero si él ha ganado un concurso es el que premia a quien fue el más duro del fujimorismo con el gobierno’, comentó el analista Eduardo Dargent.

La nominación, de otro lado, puede tener efectos enervantes en el conflicto interno entre de FP, entre Keiko Fujimori y su hermano Kenji, quien reclama una reorganización partidaria por las derrotas sufridas por ella en 2006 y 2011, y cuestiona al entorno de la líder, y ha sido suspendido por 60 días por los términos de sus críticas.

Así lo señalaron los analistas Juan de la Puente, Mirko Lauer y Augusto Álvarez, al resaltar lo sorpresivo de la nominación de Galarreta, pues hasta ayer la segura candidata era Cecilia Chacón.

De la Puente señaló al respecto que el cambio puede ser consecuencia del conflicto interno, pese a que ambos se alinean con Keiko.

Otras opiniones sostienen que la nominación de Galarreta, un militante reciente, puede fortalecer el apoyo a Keiko de sectores del fujimorismo que se sienten desplazados por nuevos integrantes de FP que integran el entorno de la líder, lo que se sumaría al apoyo a Kenji del jefe histórico, Alberto Fujimori, quien cumple una condena de cárcel por crímenes de lesa humanidad.

A la jefa de FP ‘le será difícil librar dos batallas a la vez: contra el gobierno y contra su hermano’, apuntó De la Puente, mientras los escépticos insisten en que las contradicciones no son de fondo y que los hermanos comparten la herencia política del régimen de su padre.

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