Yanis Varoufakis se convirtió en una figura mediática alternativa cual «rock star» cuando abandonó Syriza tras el referéndum del rescate financiero y dejó que Tsipras se llevara todas las culpas por traicionar la voluntad del pueblo. Antes de esto, la fuerza de su personalidad y su trabajo previo en exponer los juegos financieros internacionales de EEUU como el «minotauro global», ganó mucho respecto en muchos círculos de activistas, sin embargo la sospecha todavía permanece en torno al hombre que algunos sabiamente consideraron que era «demasiado bueno para ser verdad».

Una de aquellas pocas voces de razón fue F. William Engdahl, que elevó serias cuestiones sobre este trasfondo personal del político y turbias asociaciones en un artículo de 2015 para la revista NEO. «¿Qué apesta sobre Varoufakis y todo el lío griego?» desafió con valentía la narrativa prevaleciente en los medios alternativos, causando algunas reflexiones sobre si Varoufakis fue verdaderamente algún tipo de «héroe» o simplemente un caballo de Troya en espera.

Tomó un año descubrir si él fue o no correcto finalmente, pero la posición de Engdahl fue justificada cuando Varoufakis entró en la página web de Soros «Project Syndicate» para defender la creación de una «internacional progresista» para derrotar las preferencias por Hillary Clinton… y por el presidente Putin. En un proto-manifiesto sorprendentemente similar a las propias advertencias anteriores del autor sobre el ascenso de wahabíes seculares, el (anti-)»héroe» griego rápidamente se declaró contrario al líder ruso y sus supuestos aliados «Trump, Le Pen, los ultraderechistas británicos del Brexit», por ser una parte de «una internacional nacionalista -una criatura clásica de un periodo deflacionario- unida por el desprecio a la democracia liberal y la habilidad para movilizar aquello que aplastarían».

Vale la pena llamar la atención al hecho de que Varoufakis había aparecido previamente en las plataformas mediáticas más importantes y públicamente financiadas de esta supuesta «internacional nacionalista», como RT, aunque aparentemente no tuvo grandes problemas con Moscú una vez que se abstuvo de hacerlo. En retrospectiva, ahora hay una probabilidad muy fuerte de que el fuera realmente un «agente dormido» todo el tiempo y estuviera coreografiando su ascenso al poder en la manera de una aparición magistral para los partidarios del multipolarismo en preparación para sabotear el sistema emergente desde dentro.

Cuando el pueblo griego sonoramente rechazó las medidas de rescate financiero, Varoufakis no quiso manchar su reputación quedándose en la misma administración griega que ya sabía de antemano que aceptaría las demandas alemanas de todas formas, así que abandonó al partido y en cambio dejó que su anterior «cómplice» político -Tspiras- se volviera el chivo expiatorio más odiado.

Con su reputación preservada e incluso hecha mitología de algún modo en las mentes de muchos como «un hombre de moral», Varoufakis y sus partidarios ahora eran libres para planear su inevitable regreso. Este agente estaba destinado originalmente a operar desde dentro del sistema y llevarlo por el sendero de la ruina debido a sus sabotaje interno, pero tras el referéndum, un plan B fue improvisado para convertirle en el líder de un «movimiento de resistencia de bases» contra los EuroPrecavidos (el invento más neutral del autor, de lo que los medios de comunicación critican como «euroescépticos»). En otras palabras, Varoufakis fue encargado con la dirección de una operación COINTELPRO del siglo XXI.

Nada de esto es una simple conjetura, dado que la decisión del «judas griego» en publicar su declaración en el sitio del «Project Syndicate» fue una confirmación irrefutable de sus vínculos muy próximos con George Soros. No solamente el multimillonario financiador de las revoluciones de color directamente financia este portal mencionado (The Open Society Foundation le donó una suma de 350.000 dólares en 2014), sino que incluso él la usa regularmente como su plataforma preferida para publicar sus artículos. Hablando proverbialmente, esto es lo más cerca que nadie puede llegar hasta la «barriga de la bestia» en el ciberespacio, sin embargo, Varoufakis no tiene vergüenza en absoluto para publicitar sus conexiones de élite con la notoria mente maestra ruso-fóbica del cambio de régimen.

Puede ser inferido razonablemente que Soros está respaldando al caballo de Troya de Varoufakis al desarrollar la «internacional progresista» de wahabíes seculares y puede que incluso haya estado detrás del «mata-minotauros» todo este tiempo. En este momento, está claro que Varoufakis es uno de los muchos «bastardos políticos» de Soros, encargados de la creación de frentes unipolares controlados de «protesta» para orquestar revoluciones de color.

En este contexto particular, que probablemente se revestirá a sí mismo en la vestimenta de moda y «santurrona» de combatir al «fascismo encabezado por Rusia» en Europa, así capitalizando al máximo el movimiento wahabí secular y organizando un frente públicamente presentable y «legítimo» para su militancia. El famoso «culto a la personalidad» de Varoufakis entrará a toda velocidad con la cobertura mediática favorable en falsos portales mediáticos izquierdistas, que buscarán capitalizar cual zombis «la coherencia ideológica» de sus lectores al reprogramar a individuos genuinamente antisistema, en engañados provocadores antirrusos.

Se espera que los wahabíes seculares que Soros y Varoufakis organizan bajo la enseña de la «internacional progresista» serán entonces desplegados contra Trump, los gobiernos EuroPrecavidos de Polonia y Hungría, y los partidarios de los movimientos del Brexit y LePen, todos los cuales fueron mencionados junto con el presidente Putin como parte de la «internacional nacionalista», para provocar violentos conflictos y desestabilizar las fuerzas occidentales más pragmáticas hacia Rusia. No hay otro modo de describir este proceso más que como otra fase de la guerra híbrida cada vez más expandida contra la multipolaridad.

El caballo de Troya ahora está preparado para llevar este drama geopolítico en la dirección de una tragedia griega, con el «mata-minotauros» transformándose en la misma bestia mítica que le hizo famoso, aunque con la ironía final siendo que este monstruo ahora está consumiendo a activistas izquierdistas engañados en vez de capital sobrante y eructando una corriente de vómito rusofóbico después.