Al menos 56 personas han resultado heridas, de las que una se encuentra en estado grave –aunque no se teme por su vida–, al chocar un tren del servicio de Rodalies de Renfecontra el tope final de una vía en la Estación de Francia de Barcelona en una maniobra de estacionamiento.

El elevado número de heridos pero que sean de poca gravedad se explica porque el tren ya estaba frenando y muchos pasajeros se habían puesto en pie para bajar e ir hacia el trabajo. Renfe y Adif investigan las causas del accidente. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha asegurado que el tren accidentado había pasado todas las inspecciones que contempla su plan de mantenimiento, la última el pasado 18 de julio, y que ha hecho «la aproximación a la estación con la velocidad correcta». El maquinista, de 31 años, tiene siete años de experiencia.

«El tren estaba frenando, si hubiera sido entrando las consecuencias hubieran sido peores», ha explicado el consejero de Territorio Josep Rull.

Por el efecto acordeón del choque, las ruedas de entre el primer y el segundo vagón han descarrilado y se han desplazado hacia la parte interna de la vía. Además de Rull, otros dos consejeros (Interior y Sanidad) se han acercado hasta la estación de Francia para conocer de cerca la situación; también lo han hecho el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras; el presidente, Carles Puigdemont; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo. A mediodía ha comparecido el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Los testimonios de pasajeros coinciden en que el tren estaba a punto de finalizar su entrada en la estación cuando se ha producido el golpe y los pasajeros o bien han caído al suelo o hacia los lados. En el primer vagón se ha desprendido parte del techo. Lidia García es una de las pasajeras del primer vagón y ha explicado que el choque la ha pillado durmiendo:

«Ha sido como un terremoto, pero hemos tenido suerte» cuenta con una herida en la ceja.

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