El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ayer por tercer día consecutivo ha utilizado la red social Twitter para hostigar al fiscal general Jeff Sessions y cuestionar las razones por las cuales no despide al director interino del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Andrew McCabe, por los supuestos vínculos políticos de su esposa con Hillary Clinton, una conducta por parte de Trump para nada democrática.

“¿Por qué el fiscal general Sessions no cesó al director interino del FBI Andrew McCabe, un amigo de Comey que estuvo a cargo de la investigación de Clinton, pero sí recibió miles de dólares (700.000) por los vínculos políticos de su mujer con Hillary Clinton y sus representantes?”, dijo en Twitter.


Trump constantemente ataca al fiscal general, pues dice estar molesto con Sessions por haber negado la investigación de posibles vínculos de su campaña con oficiales rusos.

Según el abogado constitucionalista, Joseph Maluf, Sessions recusó por haber “ocultado” información al Congreso relacionada con un conflicto de interés en la investigación.


Si Sessions deja su cargo, bien sea por renuncia o despido, la situación política que enfrentará EEUU será de dimensiones impredecibles.
Pese a que el mandatario constantemente evita dar la impresión de que influye en las investigaciones o procesos que se llevan adelante, sus comentarios sobre Sessions muestran lo contrario.

Por su parte, Sessions ha dicho a la prensa que no tiene pensado renunciar, pese al hostigamiento público del presidente. Sin embargo, Trump, según del sitio web Axios, está pensando en reemplazar a Sessions por el exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani.

De ser así, la designación de Giuliani podría dar paso a la expulsión del fiscal principal y abrir la puerta a un fiscal general que posiblemente influya directamente en la investigación.

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