La inmigración incontrolada tendrá serias consecuencias en Italia para 2065, afirma en su informe Daniele Scalea, analista del Centro de estudios políticos y estratégicos Machiavelli.

«Dentro de 50 años se puede prever que la etnia local en Italia será reducida a un porcentaje de menos del 60% de la población total. De esa manera, en 2065 la cuota de los inmigrantes de la primera y la segunda generación en Italia podría superar el 40% de la población total», comentó el experto a Sputnik.

En los últimos tiempos, la inmigración está cambiando cardinalmente la vida cotidiana de Italia. Europa afronta un período de flujos de inmigración sin precedentes. El aumento significativo de los que atraviesan ilegalmente las fronteras por el mar Mediterráneo se puede describir como una verdadera situación de emergencia, afirmó.

El experto explica que las causas del creciente número de inmigrantes de África a Europa no son las guerras y catástrofes, sino la explosión demográfica en el continente africano: del 9% al 25% de la población mundial en 100 años.

Según los datos de su informe, de 1950 a 2100 el peso mundial de la población europea bajará del 22% al 7%, mientras el de la africana crecerá del 9% al 40%.

«Tradicionalmente, la inmigración africana se concentraba dentro del continente: los africanos solían migrar de un país a otro. En la última decena de años aparece la tendencia de marcharse del continente. Ello sucede porque allí está aumentando notablemente la población: en 1950 África tenía el 9% de la población mundial y en 2100 tendrá el 40%», señaló.

Además, Scalea destaca otro motivo por el cual los africanos eligen Europa como blanco de su traslado.

«Europa está cerca, es rica y su población está envejeciendo. Los jóvenes inmigrantes logran encontrar con más facilidad espacio entre los europeos ancianos con un hijo como máximo», indicó.

El autor del informe agregó que la misma situación se está produciendo en otros países de Europa: Inglaterra, Alemania y Francia.

«El 36% de los menores de 5 años de edad en Alemania son hijos de inmigrantes. Ello provoca una gran mutación de la composición étnica de la próxima generación. Lo que vemos ahora es una sustitución de los pueblos. Las etnias no nativas están creciendo muy rápidamente, mientras la población autóctona está perdiendo la mayoría al convertirse en minoría en su propio país», recalcó.

Scalea advirtió que Europa tendría que preocuparse por mantener su propia identidad y por el «proceso de su desaparición física y biológica a causa de la escasa fertilidad» y porque en los países europeos van apareciendo personas de otras nacionalidades.

«Además de este proceso físico, el cambio de la identidad se acelera por la idea del multiculturalismo. Antes, la inmigración en Italia era muy variada y era difícil encontrar comunidades que provinieran de un solo país. Ahora, al contrario, las 10 primeras nacionalidades en Italia representan más del 60% del número total de los inmigrantes. De esa manera, la inmigración en Italia se está haciendo semejante a la de Francia, Alemania e Inglaterra», prosigue.

Según el experto, la sociedad italiana se convertirá en varias comunidades que tendrán «diferentes identidades, diferentes modos de vivir en sociedad y diversas normas a seguir».

«Este factor provocará seguramente la mayor fragmentación de la sociedad italiana y el nacimiento de diversas identidades, diversos sistemas de valores que podrían ser muy distantes uno de otro», alerta.

Scalea ve dos opciones de desarrollo de la situación: el empeoramiento por mantener la idea del multiculturalismo o reanalizar la política migratoria.

«Creo que hay solo dos caminos. El primero es hacer como la izquierda occidental y aceptarlo, considerando la tendencia al multiculturalismo y a la reducción de los pueblos europeos como positiva. Entonces, en este caso no existirá más una civilización europea y Europa será un territorio ocupado por múltiples comunidades dispersas», estimó.

Otro camino es «reanalizar radicalmente la política migratoria, frenar los flujos y la entrada (a Europa) y practicar la política de asimilación e integración de aquellos que ya han entrado». Ello evitará que los inmigrantes vivan solo con sus compatriotas, continúen hablando solo en su lengua y sigan siendo extranjeros en la sociedad.

«Es muy importante que estas personas adopten la lengua y los valores fundamentales europeos en una o dos generaciones, convirtiéndose de ese modo en verdaderos italianos, franceses y alemanes», concluyó.

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