El enemigo silencioso: así llaman los médicos a la hepatitis, una enfermedad que cada año mata a casi un millón y medio de personas en todo el mundo, miles de ellos vietnamitas.

En ocasión de celebrarse hoy el Día Mundial contra la Hepatitis, autoridades médicas de la nación indochina debaten sobre la alarmante situación en el país y las vías para resolverla.

El Ministerio de Salud y la representación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Hanoi informaron en una conferencia que más de ocho millones 700 mil vietnamitas tienen hepatitis, en una población poco superior a los 94 millones de habitantes.

Un grupo local de investigaciones sobre el tema apuntó que el grueso de los afectados por la dolencia (7,8 millones) viven con la hepatitis B, de los cuales 51 mil padecen de cirrosis hepática, 14 mil desarrollaron cáncer de hígado y 32,000 encaran una inmediata posibilidad de muerte.

Los especialistas, empero, consideran que aún en Vietnam no se ha hecho una estimación exacta sobre el impacto de la enfermedad. Con lo cual se vive un poco de espaldas a ella. Eso sí, se han estudiado escenarios de políticas para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la hepatitis viral, mientras el Estado ejecuta un programa de inversiones a fin de propiciar las intervenciones preventivas, las pruebas y el tratamiento para salvar más vidas.

El viceministro de Salud Nguyen Thanh Long dijo en la citada conferencia que la hepatitis B y C imponen una pesada carga al país al robar miles de vidas cada año y exigir cuantiosos recursos para atender a los enfermos. Solo en lo que va del 2017, casi un millón de vietnamitas se infectaron con el virus C. Una cifra que -se teme- aumentará en los próximos años.

Según el director del Hospital Nacional de Enfermedades Tropicales, Nguyen Van Kinh, cada mes el departamento de hepatitis recibe de 200 a 250 pacientes, de los cuales una décima parte en estado grave. Kinh apuntó que la hepatitis B se propaga principalmente de madre a hijo: hasta el 65 por ciento de los niños infectados en el hospital tienen madres infectadas con el virus.

Está en curso una campaña de vacunación contra la hepatitis B para los recién nacidos, pero no es lo suficientemente amplia ni eficaz, lamentó. El año pasado, la tasa de vacunación contra la hepatitis B entre los recién nacidos solo fue del 68 por ciento, una tasa incluso más baja en algunas zonas. Ello se debió a que algunos hospitales no implementaron seriamente el programa y a que cierto número de padres se negaron a vacunar a sus hijos por temer una reacción a la inyección.

Por otra parte, las clínicas de salud enclavadas en zonas montañosas o muy remotas no pueden llevar exitosamente la campaña por carecer del equipamiento médico necesario para almacenar las vacunas. Se cree que unos 325 millones de personas, el cuatro por ciento de la población mundial, padece de hepatitis B crónica o hepatitis C y que casi un millón y medio están condenados a muerte cada año. Este país aspira a que cada vez sean menos los vietnamitas.

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