Las autoridades surcoreanas volvieron a mostrar su interés por realizar algunos proyectos conjuntos con Moscú y Pyongyang en los ámbitos del transporte y la energía.

El 6 de julio, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, declaró que Seúl está dispuesta a promover el tendido de un gasoducto de Rusia a través de Corea del Norte.

Subrayó que, en caso de reanudar los lazos económicos con Corea del Norte, «se hará posible promover la cooperación en el noreste asiático e incluso la conexión de las tuberías de gas del sur, el norte [de Corea] y Rusia».

Asimismo, apoyó el desarrollo del proyecto de un ferrocarril que una a las dos Coreas con el Transiberiano, recordó Lenta.ru.

Para hacer realidad sus promesas electorales, el mandatario surcoreano, que fue elegido en mayo de 2017, prevé suspender el funcionamiento de todas las plantas nucleares y centrales termoeléctricas de carbón en el país. Durante el primer mes de trabajo, las nuevas autoridades del país asiático ya cerraron ocho instalaciones de carbón y se prevé también que en un futuro próximo se suspenda el trabajo de dos reactores nucleares. Además, también está previsto suspender los proyectos de construcción de nuevas plantas atómicas.

De este modo, Seúl tomó la decisión de reanudar el antiguo proyecto de un gasoducto conjunto con Rusia que pasaría a través del territorio de Corea del Norte. La realización del proyecto, ideado hace 10 años, se inició en septiembre de 2011, cuando la empresa energética rusa Gazprom y la surcoreana Kogas firmaron la hoja de ruta del nuevo gasoducto. No obstante, la tubería nunca fue construida debido la inestabilidad política de la región. El proyecto de un ferrocarril coreano conectado con el Transiberiano ruso tampoco llegó a materializarse.

Según el medio Electronics Business News, la construcción del tubo sería rentable para la población surcoreana, puesto que el gas licuado cuesta entre un 30 y un 40% más que el natural. Además, la inestabilidad política de la región del golfo Pérsico, de donde Seúl importa más de la mitad del gas licuado que consume, puede tener consecuencias imprevistas. Importando el gas ruso, Corea diversificaría sus fuentes de suministro de energía.

Asimismo, la participación de Pyongyang en el proyecto podría llevar a una desescalada del conflicto en la península y a una reconciliación entre las dos Coreas.

Según declaró a Lenta.ru la experta Ana Kókoreva, del departamento de análisis de Alpari, la demanda total por parte de Seúl y Pyongyang alcanza los 70.000 millones de metros cúbicos, 55.000 millones de los cuales corresponden a Corea del Sur.

«Aun suponiendo que Seúl solo importara el gas natural, 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año no serían un problema para Gazprom, ya que sería capaz de cubrir este volumen utilizando los yacimientos de Siberia Occidental», explicó.

En cuanto a la ampliación del ferrocarril Transiberiano, tiene los mismos riesgos políticos que la construcción del gasoducto. Al mismo tiempo, sería una buena oportunidad para aumentar el comercio entre los tres países, además de desarrollar la economía de las regiones siberianas y orientales del país eslavo. Así, el tramo entre la estación ferroviaria rusa de Jasan y el puerto norcoreano de Rajin fue reparado en los años 2008-2014 como parte de la construcción del ferrocarril Transcoreano.

Según declararon a Lenta.ru fuentes de la empresa estatal de transporte ferroviario Ferrocarriles Rusos (RZhD), «la realización del proyecto depende del compromiso de todas las partes interesadas».

De acuerdo con el experto de Sberbank CIB Valeri Nésterov, el proyecto del gasoducto conjunto de Seúl, Moscú y Pyongyang no tiene ninguna oportunidad de prosperar debido a los «altos riesgos de inversión». El analista recordó que actualmente existe una «amenaza de conflicto militar» en la región y agregó que suministrar gas a través del territorio de un tercer país sería una mala decisión. Según Nésterov, lo más lógico sería construir un gasoducto de China a Corea del Sur que pasara por el fondo del mar Amarillo.

«Esto podría interesar tanto a Pekín como a Moscú», afirmó.

A su vez, Alexander Krilov, director del departamento para Rusia y la CEI de la empresa multinacional Deloitte, cree que «el proyecto de construcción del gasoducto de Rusia a Corea del Sur a través de Corea del Norte es de gran importancia pero puede ser difícil de realizar debido a la coyuntura política». Al mismo tiempo, indicó que, de darse las condiciones adecuadas, Rusia sería capaz de llevarlo a cabo.