Revelaciones sobre supuestos sobornos de la empresa brasileña Odebrecht al presidente panameño Juan Carlos Varela, estremecen hoy los cimientos del gobierno, que considera las acusaciones un ataque del anterior mandatario Ricardo Martinelli (2009-2014).

Comprometedoras declaraciones de Rodrigo Tacla, operador financiero de la constructora, involucran a Varela en la red de corrupción al aseverar que recibió fondos a través de una persona cercana a su familia, Michelle Lasso, a cambio de que bloqueara la colaboración de la Fiscalía de Panamá con la justicia brasileña.

Lasso confesó en 2014, en Estados Unidos, su participación en una red de apuestas ilegales por Internet, por lo que cumplió prisión y fue deportada, mientras que un diario panameño dijo a la sazón que la Fundación Don James, de la cual ella era titular, fue usada por Varela para lavado de dinero.

Tales acusaciones no procesadas por la justicia istmeña, las enarboló el partido Cambio Democrático (CD) contra el entonces candidato y actual presidente, durante la campaña electoral de 2014, en un intento por revivir las supuestas causas que ‘obligaron’ a Martinelli a separarse de su antiguo aliado y vicepresidente.

La ruptura de la alianza del CD y el Partido Panameñista se produjo por imputaciones de que Varela presuntamente controlaba ilegalmente fondos provenientes de consulados asignados a personas cercanas a él, entre otros Jaime Lasso, también titular de la Fundación Don James.

Panamá América, periódico propiedad de Martinelli, citó en su edición del 4 de abril de 2014 una investigación del homólogo floridano Diario de las Américas, la cual afirmó sobre un inusual movimiento de dinero entre las sedes diplomáticas istmeñas en Corea del Sur y Kobe, Japón, y la Fundación.

Esto lo vincularon con el proceso por el delito de lavado de activos en las apuestas en red, en el cual sancionaron a Michelle Lasso, a pesar de que no fue mencionado en la información del Buró Federal de Investigaciones y la oficina del Fiscal de Nueva York sobre el caso.

Algunos analistas señalaron aquí las sospechosas coincidencias entre las ‘revelaciones’ de Tacla y anteriores declaraciones de Sidney Sittón, abogado de Martinelli, este último detenido en una prisión estadounidense en espera del proceso de extradición solicitado por la justicia panameña que lo juzga.

Varela reiteró en los últimos días que la información ‘fue sembrada’ desde Miami, aunque sin mencionar nombres, pero es clara la alusión a lo expresado por el letrado, quien ahora teme por su vida y responsabiliza al gobierno de su país si algo le sucediera.

La versión ofrecida por el delator brasileño tiene elementos de contacto con hechos precedentes como el público reclamo de la Fiscalía de Brasil por el retraso en la colaboración de su par istmeño y declaraciones de testigos del caso Lava Jato sobre solicitud de ayuda ilegal a un presidente panameño.

Esta última información sembró la duda de si se refería al saliente o al ganador de los comicios presidenciales, porque públicamente no se precisó nombre, y las especulaciones apuntaron a uno u otro, según la bandera política enarbolada por el opinante.

Las ‘oportunas’ confesiones de Tacla al diario español El País, imprimen cierta autenticidad en algunos sectores por las credenciales de ‘periódico serio’ que tiene ese medio en el mundo occidental, el cual prefiere obviar las sucias campañas a las que se sumó en ocasiones el antaño creíble rotativo.

En Panamá unos baten palmas por lo que suponen la muerte política de su adversario y claman porque sea juzgado; otros intentan defenderlo; mientras tal vez los más racionales llaman a la mesura y reserva sobre palabras provenientes de un delincuente confeso, que pudo venderse al mejor postor.

Si es cierto lo que dijo el delator, la justicia panameña deberá cumplir con su rol de investigar al presidente; en cambio, si se trata de una campaña política de descrédito, en un primer momento logró el efecto de sembrar dudas.

Mientras, desde una celda en Miami, Martinelli envió un lacónico mensaje, al menos eso dicen sus ‘leales’ voceros: ‘Saldré triunfador y regresaré libre a Panamá’.

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